En este momento se están dando condiciones hídricas algo adversas a la actividad agropecuaria, ya que persisten y se intensifican las anomalías positivas (excesos de humedad en el suelo) del nordeste de la región Pampeana (especialmente en Entre Ríos) contrastando con las anomalías negativas (déficit de humedad del suelo) en la zona sudoeste de la región, que no ceden y parecen instaladas. Este dipolo desfavorable genera preocupación ya que se encuentran atrasadas las siembras de cultivos de cosecha fina en Entre Ríos, esperando un mejoramiento de las condiciones del tiempo y de los suelos, y lo mismo ocurre por razones inversas en el sudoeste de la región, esperando una recomposición de la humedad del perfil que no se termina de concretar debido a la escasez de precipitaciones, siendo mayor la preocupación hacia el oeste por ingresar al período menos lluvioso del año.
Hacia el sudeste bonaerense, si bien con cierto déficit, las condiciones no son tan graves debido por un lado a que las reservas son algo mayores y por otro a que la climatología de la zona permite esperar con mayor probabilidad una mejora sustancial de las condiciones hídricas actuales antes de que se termine el amplio período de que dispone la zona apto para siembras como el trigo, el más importante de los cultivos de cosecha fina, que se extiende hasta fines de Agosto. Ya en los últimos días se han verificado hacia al este de esa zona (área de influencia de Mar del Plata) algunas precipitaciones más relevantes que avalan la última observación.
Desde ya, entre ambas zonas con anomalías opuestas, se extiende un área con situaciones más cercanas a las normales o habituales que no tiene problemas hídricos significativos. Sin embargo debemos aclarar que hacia el noroeste de la región Pampeana (hacia Córdoba), las situaciones en general han ido evolucionando desde más húmedas que las normales hacia normales, con algunas áreas ya con humedad edáfica algo por debajo de lo habitual para la época, lo cual no es nada auspicioso por entrar justamente en la estación invernal de lluvias más escasas con una reserva que aunque cerca de la normalidad en el total del perfil es insuficiente para una evolución apropiada de los cultivos. Las capas superiores podrían estar secas dificultando la germinación y emergencia. Por otro lado hacia el oeste la zona tiene normalmente un período de suelos secos hacia Agosto-Septiembre que a veces se prolonga a Octubre, hecho que ha sido muy marcado en los últimos años y que condiciona el rendimiento de los cultivos, por lo que de no concretarse lluvias a principios de primavera la humedad actual almacenada no alcanzaría. Si sumamos a esto el poco interés económico que ofrece el trigo en este momento especialmente en áreas marginales, se aprecia que puede haber una fuerte disminución en la intención de siembra con respecto a campañas anteriores.
Otra preocupación en las regiones de sequía del sudoeste es la baja disponibilidad forrajera por la imposibilidad de haber hecho a tiempo las siembras de forrajes y pasturas para la época invernal, lo que sin duda aunque lloviera ahora producirá un déficit forrajero marcado, especialmente si el próximo invierno no resulta benigno. Hacia el norte de la región Pampeana la disponibilidad forrajera es buena y las reservas apropiadas para la época.
