El 25 de mayo de 1810 fue el día del primer gobierno patrio. Y el 25 de mayo pasado fue el día del primer salto importante, luego de un buen período depresivo en los precios de la soja.

Las acentuadas mejoras en la Bolsa de Chicago vinieron de la mano de la preocupación de los operadores por un frente frío, que afectaría las principales zonas de producción de los Estados Unidos y, por ende, retrasaría el desarrollo de los cultivos.

Y el jueves 26 de mayo, los valores mejoraron nuevamente.

Por si ello no fuera poco, el tiempo parece continuar relativamente seco en la parte este del Medio Oeste estadounidense, que es el área que más urgentemente requiere lluvias para aliviar el estrés hídrico que presentan los suelos en unos cuantos Estados como es el caso de Illinois, segundo productor de soja en EE.UU.

Los lotes secos se circunscribieron al centro-norte del Estado de Illinois (hasta la semana pasada era la 6° primavera más seca en Chicago, desde el año 1871), y también al norte de Indiana y sur de Michigan.

Sólo durante el 25, las pizarras de Chicago mostraron subas del orden casi de 8 dólares sobre los contratos julio. Sin duda fue un día de festejos para nuestro país.

¿Habrá que pedir al Presidente que, cada tanto, se traslade a Santiago del Estero?

Bromas aparte, la realidad es que el mercado está más entonado que hace un mes atrás.

Independientemente de eventuales bajas en los precios, a darse en los días posteriores, el cuadro que permanecerá por un buen tiempo es de mayor firmeza en los precios. La incertidumbre climática es aliada de los altos precios...

El alza de Chicago está sujeto a la demanda de los fondos ante pronósticos climáticos que señalan pocas precipitaciones en las regiones más secas donde los cultivos necesitan humedad. Y, así, los fondos serán un espejo de los temores climáticos.

Coadyuvaron este veranito de precios los pronósticos privados que preven temperaturas por debajo de lo normal en el Medio Oeste en los dos próximos meses y temperaturas casi normales en agosto, con un registro de precipitaciones inferior a la media en el área occidental del Medio Oeste.

Los fletes marítimos continuaron flojos lo que empuja hacia un mayor optimismo en los precios de la soja procedente de Sudamérica que es la que está más alejada de los grandes importadores del mundo.

En este momento China está comprando soja argentina, para embarque en julio o agosto y Tailandia podría constituirse en otro cliente importante.

El tema de los fletes no es menor pues la soja argentina está sometida a la competitividad de la norteamericana que tiene menos costos al respecto.

En fin, aparecieron nuevos elementos en el panorama, que nuevamente nos recuerdan que en commodities nunca está todo dicho.