El núcleo triguero norte (centro de la región pampeana) dispone actualmente de mejores reservas de agua en el suelo. En general, el este de Santa Fe, este de Entre Ríos y noreste de Buenos Aires están en una situación para la cual bastarían lluvias normales (o incluso algo menores que las normales) para llegar a la fecha de siembra de trigo en condiciones adecuadas a óptimas.

En el mapa de arriba de la figura adjunta se presenta la clasificación de las reservas actuales de agua en el suelo. La clasificación no nos informa acerca de si las reservas son suficientes o insuficientes, sino que nos muestra si las mismas están por encima o por debajo de las normales para la época. Toda el área verde (reservas normales) se hallaría en buenas condiciones a la siembra de trigo, aún con lluvias algo inferiores a las normales.

Se ve en la figura que nos referimos al centro y norte de Santa Fe y de Córdoba, a la mayor parte de Entre Ríos y al NEA. Incluso las área amarillas (reservas algo inferiores a las normales) no presentarían grandes inconvenientes, ya que, como las reservas de mayo son normalmente altas, si fueran algo inferiores bastaría una lluvia que recargue los primeros centímetros como para arrancar.

En cambio el núcleo triguero sur (centro y sur de Buenos Aires y este de La Pampa) muestra en la figura reservas muy inferiores a las normales. Esta condición se extiende hasta el sur de Córdoba y de Santa Fe. La humedad no es buena en los niveles superiores del terreno. Las lluvias normales de junio no son importantes en esta área (10 mm al oeste y hasta 50 mm al este), con lo cual entrar a este mes con reservas bajas es poco auspicioso. Las mejores posibilidades de recuperación se hallan sobre el sudeste de Buenos Aires, debido al mayor monto de las lluvias que normalmente se registran en junio, pero no se observan condiciones atmosféricas favorables para que se alcancen los valores normales de lluvia en este mes de junio de 2005.

El mapa inferior de la misma figura muestra la situación de la clasificación de las reservas hídricas para la misma fecha de la campaña anterior. Se observaban entonces extremos más locales, tanto de reservas muy inferiores a las normales (centro – oeste de Buenos Aires, gran parte del NEA) como de reservas muy superiores a las normales (centro de la región pampeana).