Hasta la aparición del informe del USDA, el mercado de Chicago no tuvo muchas noticias que ayudaran a entonarlo.

Cuando se conoció el informe del USDA, los anticipos de apertura apostaban a una suba del mercado porque los guarismos tendrían que tener influencia positiva sobre las cotizaciones, pero las expectativas no se concretaron.

El informe del USDA del jueves debería haber resultado alcista al haber rebajado el stock final de soja estadounidense para la presente temporada, a 9,6 millones de toneladas, menos que lo calculado en abril y por debajo de la media de los traders, que rondaba en un volumen de 9,7 millones.

La producción se estimó en 78,8 millones, este es un 8% por debajo del número de producción actual de 85,5 millones.

En gran medida, la rebaja responde a que el USDA prevé que se exportará más soja en el próximo ciclo, habiendo elevado la cifra de los 29,9 millones de este ciclo a los 30,6 millones para la temporada 2005/06.

Al detenernos en los cálculos uno puede observar que la relación stocks / uso en EE.UU. cae un apreciable 20% a un ratio de 9,8 puntos, pero que esa relación más que duplica el ratio de la malísima temporada 2003/04.

A lo largo de los próximos meses, la producción estadounidense se irá definiendo. Los pronósticos climáticos para los cultivos oleaginosos prestarán volatilidad a los precios en los próximos 2 a 3 meses.

Pese a todos estos recortes en la producción prevista, los precios están muy alicaídos. La realidad es que el informe no pegó dentro del arco. Por el contrario, a partir de éste, se acentuaron las bajas, a lo largo de la semana pasada.

Y acá los fondos siguen jugando un rol de primacía.

Los fondos resultaron vendedores netos por montos muy elevados en varias de las ruedas de la semana pasada.

La actividad de los fondos podría interpretarse como un escape hacia otras inversiones desde el rubro de commodities. De ser así, el interrogante es: ¿así como se van, no volverán?. Los fondos no se apegan a nada y son ligeros como una liebre en el campo. Para disparar pero no siempre para tomar la dirección adecuada.

Y América del Sur...¿qué?

Respecto de la oferta y demanda internacional, el informe no reveló grandes cambios, excepto la disminución en 1 millón de toneladas en la producción de soja de Brasil.

El USDA no fue el único en bajar el volumen de Brasil. La CONAB reflejó las pérdidas de cosecha percibidas por los privados y reajustó su cálculo de producción de soja brasileña a 50,2 millones de toneladas, frente al cálculo anterior de 53,1 millones.

Las estimaciones de producción siguen oscilando entre los 37,5 millones de toneladas de la SAGPyA, que parece ser uno de los números más bajos que se manejan en el mercado, y los 39 millones que calcula del USDA.

En tal caso, si la Argentina tiene una cosecha de 37,5 millones de toneladas (1,5 millones menos que lo que se estima en EE.UU) y además se cumple la baja de 1 millón en Brasil, la caída en América del Sur va a ser de aproximadamente 2,5 millones de toneladas.

No vale entonces preguntarse, si algún rebote parece factible.

Sería lógico que así fuese, sobre todo cuando se reciban noticias climáticas, aunque sean meramente esporádicas, procedentes de EE.UU. y China con un sesgo negativo para la producción del hemisferio norte. Porque sabemos que durante una campaña, siempre se dan días de incertidumbre por inconvenientes en el clima.