Días pasados arribó a Recife, Brasil, el primer embarque de maíz argentino luego de años sin negocios. Hacía cuatro años que no se exportaba al vecino país.

El primer barco con 27.000 de toneladas de maíz fue embarcado por ADM, el gigante exportador ligado a Toepfer. Otros dos barcos más se esperan para las próximas semanas.

La noticia es muy buena para el maíz argentino. Pues las compras de Brasil se habían cortado tras un reclamo por parte de los productores de aves en el noreste brasileño, por la cuestión de los transgénicos.

En marzo, Brasil aprobó una ley nacional de bioseguridad legalizando los cultivos transgénicos y abriendo el camino para nuevas importaciones de maíz argentino.

Aún cuando cerca del 25 por ciento del maíz en Argentina no es transgénico, ese cereal se mezcla con las variedades genéticamente modificadas antes de que el grano se exporte. No se hace distinción en nuestro país. Por eso, Brasil prohibió el maíz argentino, en el año 2000, debido a que los cultivos genéticamente modificados eran ilegales en ese momento y los grupos ambientalistas y de consumidores que decían no estar probada su inocuidad.

Brasil es el mayor exportador mundial de aves y Argentina es el segundo exportador mundial de maíz. ¿Qué les parece la combinación? Ideal, ¿no?

Sin embargo, como es bastante usual en nuestro país, la Argentina estaba afuera de este cuadro. Desde el 2000 había sido apartada.

Por otra parte, la demanda doméstica para alimento animal, en Brasil, sigue aumentando al ritmo del crecimiento de las exportaciones de carne.

Los avicultores de Pernambuco, Brasil, están en condiciones de importar entre 350.000 y 400.000 toneladas de maíz para consumo animal en los próximos meses luego de la autorización de la Comisión Nacional Técnica de Bioseguridad de Brasil (CTNBio).

Y lo interesante es que la cosa no termina acá. En otros estados, incluidas algunas zonas del sur, también quieren comprar maíz argentino.

Se estima que las compras de Brasil serán de 3 a 4 millones de toneladas, en su gran mayoría de Argentina, dadas las ventajas arancelarias y el costo del transporte.

En los estados del noreste brasileño, particularmente, el maíz argentino es muy competitivo.

Además Brasil enfrenta un problema de producción de maíz. Mientras que una sequía golpeó a la producción esta campaña, especialmente en los estados al sur del país, la Argentina tendrá una producción superior a 19 millones de toneladas, un volumen cercano récord del período 1997/98.

Por ello, se piensa que Brasil deberá importar un volumen muy importante. Todavía hay que esperar para advertir cuán serio ha sido el daño.

Así las cosas, de golpe podemos decir que tenemos la vaca atada. Está bien: no es una vaca enorme; pero es interesante y parece estar bien atada. Frente a nuestra casa.