La acerola o cereza de Las Antillas (Malpighia emarginata, Flia. Malpighiáceas) es un arbusto de hasta 2,5 m de altura cuyo cultivo es posible en suelos arenosos o arcillosos, en climas tropical y subtropical con temperaturas medias anuales cercanas a los 26ºC, y lluvias regulares, que totalicen entre 1.200 y 1.600 mm anuales. No debe confundirse con otros dos frutales menores de clima templado, como el acerolo, o templado-frío como el azarolo, serbal o níspero de invierno.

En las áreas del NOA que reúnen esas características, la acerola puede producir -desde el segundo o tercer año- de 3 a 4 cosechas anuales, con un total de 20 a 25 kg por planta. La fruta, roja o amarilla, y de agradable sabor agridulce, contiene entre 2.500 y 5.000 mg de vitamina C por 100 g de pulpa, valor muy superior al de los cítricos y otras frutas tropicales.

Esta especie fue introducida y experimentada en nuestro país por el INTA Yuto, que en una primera etapa trata de difundir su cultivo a escala doméstica, con el propósito de mejorar la nutrición de los pobladores de la región subtropical húmeda argentina.