Las principales desarrolladoras inmobiliarias argentinas y algunos fondos de inversión extranjeros lanzaron, en los últimos meses, proyectos de vivienda que superan los 400 millones de dólares. Hay que retroceder casi 10 años para encontrar una imagen similar a la que hoy se refleja en los barrios de mayor poder adquisitivo de Buenos Aires, con grandes obras en construcción en forma simultánea.
Si bien no se puede hablar de un fenómeno generalizado, ya que la mayoría de los proyectos apunta al segmento de la población de más alto poder adquisitivo, con el foco puesto en Puerto Madero, está claro que los ladrillos continúan siendo una de las inversiones más rentables en la Argentina posdevaluación.
Detrás de los proyectos anunciados o que ya están en marcha se encuentran los principales jugadores locales en el negocio de la construcción, como Ragsha, Faena o Newsan; otros que están regresando a la industria, como Macri y Sergio Grosskopf, y varios grupos que están dando sus primeros pasos en el mercado argentino, como el fondo de inversión norteamericano Fortune y el banco Macro Bansud.
Macri: Sideco, la constructora controlada por el grupo Socma, lanzó un proyecto para desarrollar un edificio de departamentos en el barrio de Saavedra y además acaba de poner un pie en Puerto Madero. La empresa adquirió un terreno en el dique 2, que pertenecía a Petersen, Thiele & Cruz, la constructora del grupo Eskenazi (los dueños de los bancos San Juan y Santa Cruz). La operación se habría cerrado en US$ 12 millones.
Faena: el ex empresario textil sigue de compras en Puerto Madero, con el objetivo de crear su barrio propio, "art district" en palabras de Alan Faena. Ahora acaba de cerrar la compra, en US$ 14 millones, de un terreno en el dique 2 que pertenecía a la corporación china Evergreen. En ese predio planea levantar un megacomplejo, que incluirá dos edificios de viviendas, un centro comercial y un museo.
Además, el mes próximo iniciará la entrega del edificio La Porteña y en septiembre comenzará las obras de construcción de El Molino -otro complejo de viviendas- que implica un desembolso de US$ 25 millones.
Newsan: la empresa que preside Rubén Cherñajovsky encabeza un grupo inversor que adquirió el edificio en la Avenida del Libertador y Bulnes en el que Mercedes-Benz tenía sus oficinas. La venta se habría concretado en una cifra cercana a US$ 10 millones. Los planes de Newsan -también dueña de las marcas Sanyo y Philco- en el negocio inmobiliario no terminan allí. Cherñajovsky ya inició la construcción de un complejo de viviendas de lujo en Núñez, con US$ 12 millones de inversión, y según los rumores del mercado, cerraría la compra de las acciones que tiene su socio Sergio Grosskopf en un terreno del dique 3 de Puerto Madero, que habían comprado a medias.
Grosskopf: el ex dueño de Alto Palermo se desprendería del terreno que tiene en Puerto Madero para concentrar los esfuerzos en el desarrollo de viviendas en Núñez. Los dueños del predio son los hermanos Ganzábal, de la empresa Obras Civiles, que participarían como socios en el proyecto.
Obras Civiles: la empresa de los Ganzábal también está por lanzar la construcción de un edificio de viviendas en el dique 2 de Puerto Madero
Dypsa: la firma controlada por el banquero Issel Kiperszmid es otra de las firmas más activas en Puerto Madero. Inició la construcción de dos torres residenciales en el dique 3, con la marca Renoir. Contempla el desarrollo de 60.000 metros cuadrados, con US$ 50 millones de inversión.
Kiperszmid se asoció con el fondo de inversión norteamericano Fortune, que tiene su base de operaciones en Miami, pero pertenece a un cordobés, Edgardo de Fortuna. Además, IRSA venderá el terreno donde se levantará el complejo a cambio del 28% de las unidades construidas.
Ragsha: vecinos al emprendimiento de Dypsa, los dueños de Le Parc avanzan con otro proyecto que demandará una inversión total de US$ 80 millones. A poco más de seis meses de su lanzamiento comercial, ya llevan comercializados más de 380 departamentos y quedan sólo 80 sin vender. La empresa controlada por Moisés Khafif también adquirió el predio de Figueroa Alcorta y Cavia, donde funcionaba una estación de servicio Dapsa y que es lindero con el shopping Paseo Alcorta. También quieren llevar a Le Parc a Punta del Este (ver aparte).
IRSA: la desarrolladora de los Elsztain participa de la licitación por el último terreno que conserva la Corporación Puerto Madero, ubicado en el dique 4, cuyo resultado se conocerá a fines de esta semana. IRSA presentó un proyecto que contempla la construcción de una torre de viviendas, con una inversión superior a US$ 30 millones. Por este proyecto, los Elsztain compiten, entre otros, con el grupo Fernández Prieto.
Kineret: los dueños de El Faro también están presentes en Puerto Madero y se asociaron con el fondo de inversión norteamericano TishmanSpeyer, el grupo local Neuss y el banco Macro Bansud en el desarrollo de un terreno en el dique 4, frente al hotel Hilton, donde construirá una torre de viviendas de lujo, que saldrán a la venta a US$ 3000 el metro cuadrado, con una inversión de US$ 160 millones.
Por Alfredo Sainz
De la Redacción de LA NACION
Proyectos en Punta del Este
Los planes de las grandes desarrolladoras inmobiliarias argentinas no terminan en Buenos Aires. En la actualidad, existen más de 20 proyectos en marcha en la coqueta ciudad balnearia uruguaya Punta del Este, que en su gran mayoría son impulsados por empresas de la Argentina.
Entre los proyectos más importantes sobresalen el de Raghsa para llevar su marca de edificios de lujo Le Parc a esa ciudad.
En la lista de inversores argentinos con planes del otro lado del Río de la Plata, además, hay que incluir a Sergio Grosskopf y al financista Zolst Agardy.
El interés argentino por el mercado de las propiedades en Uruguay se entiende no sólo por la recuperación que vivió Punta del Este en los últimos dos años, sino también porque para muchos inversores la posibilidad de comprar una propiedad en Uruguay sigue siendo una buena forma de diversificar sus portafolio de inversiones sin necesidad de que el fisco argentino se entere.
Diferencias respecto de los años 90
Analistas del sector destacan las diferencias entre la actual corriente inversora y la que vivió la ciudad en la década del 90. La primera es que la gran mayoría de los proyectos que hoy están en marcha están dirigidos a un target muy específico y, por lo tanto, están acotados a las zonas de mayor poder adquisitivo de la Capital Federal y el Gran Buenos Aires.
"La mayoría de los proyectos está destinado a un target ABC1, a diferencia de lo que sucedía en los 90, cuando el crédito hipotecario facilitaba un acceso masivo a la vivienda nueva", explica Daniel Rudolph, que entre otras empresas ahora está asesorando a la desarrolladora Dypsa.
Domingo Speranza, otro consultor del sector, señala que el panorama que hoy ofrece el mercado inmobiliario porteño no difiere demasiado del de San Pablo o Río de Janeiro tres años atrás, y destaca que la principal diferencia con los 90 es que no existe una ola de inversión institucional, sino que se trata de una corriente más especulativa.
"Lo que estamos viendo es un típico acomodamiento del mercado después de una gran crisis. A falta de otras alternativas de inversión, muchos grupos, especialmente locales, están apostando a los desarrollos inmobiliarios", explica. Speranza también destaca que en el caso de Puerto Madero la nueva ola de inversiones está enfocada básicamente sobre la vivienda, a diferencia de los 90, cuando se apuntaba a las oficinas corporativas.