Por el momento no se advierten elementos suficientemente fuertes como para pensar en próximas subas. Ya es generalizada la idea de que las subas pasadas no volverán.
Ello no quiere decir que vivamos momentos muy esporádicos de pequeños picos.
La limitación a toda mejora de precios futuros proviene de la gran oferta a nivel mundial y la recolección de la cosecha en Sudamérica que, a pese a ser menor a la inicialmente proyectada, la realidad es que constituye un récord.
A medida que avanzan las cosechadoras en Brasil y Argentina, obviamente, los compradores tienden a retirarse del mercado estadounidense y volverse al mercado sudamericano. Y así bajan las exportaciones de EE.UU.
Los industriales de China, principales importadores se hallan preocupados por una posible sobreoferta, con grandes arribos en marzo que ya están deprimiendo los precios de la harina y reduciendo los márgenes de ganancia.
Ellos han decidido reemplazar un mínimo de 6 embarques de soja de origen estadounidense o brasileño, con arribos pautado en abril, por mercadería argentina, pero para embarcar mas adelante. Esta decisión se fundamentaría en los mejores precios de Argentina.
De esta forma, aún cuando las operaciones se concentran en Sudamérica, los importadores chinos prefieren por el momento la mercadería de origen argentino.
La baja de la cosecha brasileña por sequía mantiene firme los precios locales, y reduce el periodo en que Brasil resulta más competitivo que los estadounidenses. Además, las ventajas de fletes desde el hemisferio norte permiten que los precios de EE.UU. continúen más competitivos de lo habitual a destinos como la Unión Europea y China.
El avance de la cosecha brasileña, interrumpida en algunos sectores por lluvias, es un factor bajista para los precios: sobre todo cuando en Paraná y Mato Grosso las condiciones climáticas fueron mayormente favorables a las actividades de recolección.
En el último informe sobre oferta y demanda mundial, la cosecha brasileña fue recortada en 5 millones de toneladas a 54 millones, frente a las 61 millones de la previsión inicial. Las mayores pérdidas se produjeron en Rio Grande do Sul, que recogerá solo 3,1 millones cuando a la estimación inicial era de 9,2 millones.
La publicación Oil World informó que las recientes precipitaciones podrían recortar la cosecha de soja brasileña aún más de lo temido aunque a nivel global la oferta de la oleaginosa es amplia, debilitando los precios.
Analicemos el tema. Es cierto, en principio las pérdidas registradas en las cosechas sudamericanas ya han sido contempladas. Pero el período de recolección continúa y, al menos para los productores brasileños, el revés sufrido en la campaña aún puede continuar. Y no sabemos bien que está pasando y qué puede pasar con semejante superficie a cosechar ya bien adentrados en el otoño.
Toda parece indicar que la plaza ya ha descontado la pérdida en Brasil y que por lo tanto ello ya no puede afectar los precios. Como sabemos se ha tratado de la peor sequía de los últimos 40 años.
Sin embargo, el cuadro no está cerrado. Y Brasil es el segundo jugador el mundo.
La gran oferta mundial es el principal factor bajista del mercado de Chicago, el leve sostén de las posiciones más cercanas que cerraron con subas está dado por la falta de ventas por parte del productor estadounidense.
Los datos relacionados a las exportaciones de soja estadounidense no hicieron más que corroborar el aumento de la competencia de la oleaginosa sudamericana.
Según datos de Argentina, hasta este fin de semana se había cosechado el 40% del área sembrada, un área superior a la del año pasado a la misma fecha.
Hay muy buenos rendimientos promedios, lo que elevaría el rendimiento medio nacional de esta campaña respecto de la pasada. Los propios productores se sorprenden con los rindes.
Las perspectivas son cada vez más optimistas respecto a la producción final de soja a obtener en la campaña. Ya no parece tan inalcanzable la cifra del USDA de 39 millones de toneladas.
En tal caso, es razonable pensar que en medio de la cosecha argentina, hoy los precios en nuestro país están claramente influenciados por la oferta interna.
Sin embargo hay algunos interrogantes que pueden entonar el mercado.
Si nos jugamos a que la cosecha de Brasil sea menor a la pensada, es probable que haya algún saltito favorable.
Claro que con este nivel mundial de reservas, la cosa no puede variar mucho; pero, así todo... ¿quién puede negar la posibilidad de una sorpresita?