Dos hechos centrales empujan el mercado de Chicago hacia la baja, como una cuestión puramente estacional.

El principal, quizás, sea el ingreso de la cosecha sudamericana. Y el otro es la suba del dólar estadounidense que últimamente se ha revalorizado algo con respecto a las monedas asiáticas y el euro.

El dólar muestra una recuperación visible con respecto al euro. El martes 22 de marzo, la Reserva Federal (algo así como Banco Central de EE.UU.) subió 0,25 puntos la tasa de interés de los fondos federales, llevándola a 2,75%.

Todo aumento de la tasa de interés incrementa el valor del dólar e induce a las inversiones especulativas a dirigirse a los bonos y a los bancos, en lugar de hacerlo hacia los commodities.

Por ello, una mejora del valor del dólar produce dos cosas. Por una parte hace más difícil las importaciones de granos en países compradores como China, Japón, el bloque de la U.E y otros.

Pero más importante que este efecto es el de los Fondos de Inversión. Por eso, en segundo lugar, la suba del dólar empuja las inversiones hacia fuera de los mercados granarios. Es que cuando la tasa de interés en EE.UU. sube, los fondos se ven más tentados a abandonar sus posiciones en commodities, para dirigirse a inversiones puramente financieras, como es lógico.

Así las cosas, los especuladores no ven con tanta atracción aumentar las posiciones long que mantienen en los distintos futuros agrícolas.

Y a las pruebas nos remitimos: después de una fuerte presencia en el último mes y medio en las ruedas del CBOT, los fondos de inversión estuvieron vendiendo contratos de futuros y opciones de soja el lunes, casi desaparecieron de las ruedas del martes y en la del miércoles, de la semana pasada, luego de la mediasesión.

El otro aspecto negativo para los precios de la soja es el ingreso de la oferta sudamericana, que sin duda avanza al galope.

En Brasil, pese a las lluvias en el centro-oeste y parte del sudeste, el ciclo productivo de este campaña fue más acelerado que en la temporada pasada debido al tiempo seco imperante. Exceptuando los estados afectados por la fuerte sequía, los avances fueron importantes y rápidos en estados como Goiás, Mato Grosso do Sul, Mato Grosso y Sao Paulo.

Ya habría un avance en la trilla del orden del 50%, mucho mayor al del año pasado.

En nuestro país, la superficie cosechada ya habría superado 15% de lo sembrado. Los rindes observados promediaban 27 qq/ha, superior en un 21%, aproximadamente, a lo registrado a la misma fecha del año pasado.

Se han dado registrado unos ataques adicionales de roya asiática en la provincia de Santa Fe y en Entre Ríos, con lo que el total de detecciones cubre 150 localidades, repartidas entre 6 provincias.

Luego de las alzas del último mes, cabría esperar que quienes tenían necesidades financieras, tanto en Brasil como en Argentina, aprovecharon la suba y vendieron. En tal caso, no debería sorprender de que los productores se muestren reticentes en los próximos días a desprenderse de la soja.

Lógicamente, la reticencia de la capacidad física para retener mercadería. Por fortuna, la capacidad de almacenaje en silo bolsa contribuye a que no se registre un desprendimiento masivo del grano. En el caso del productor brasileño, la cosa es bastante diferente. En Brasil sí puede haber una proceso de ventas importante.

Lo bueno es que las lluvias iniciadas el domingo 27 a la tarde están jugando a favor de la logística. Si ellas continúan varios días, habrá mayor posibilidad de que el grano fluya a los puertos y a las fábricas sin presiones negativas sobre los precios.

Ojalá pase lo mismo en Brasil. Así el mercado se mantendría sin caídas. Y quizás habría alguna sorpresa...Pero ¿si no es así? Panorama incierto.

Crucemos, pues, los dedos.