El gobierno de Néstor Kirchner no quiere por ahora ratificar por escrito que el removido obispo castrense, Antonio Baseotto, mantiene la libertad de ejercer su actividad religiosa, con lo cual rechazaría un fuerte reclamo en ese sentido del Vaticano y del Episcopado local, al tiempo que la Casa Rosada espera que la semana próxima llegue al país una dura carta de la Santa Sede.
Esa nota diría que hay una ruptura "unilateral" del tratado de 1957 entre ambos estados y declararía al obispado castrense como "sede impedida", rango que se les otorga a los países donde no existe libertad religiosa.
Cerca del Presidente estudian estrategias para superar el conflicto y contrarrestar esa nota.
Algunos hombres de Kirchner intentan convencer al Presidente que ofrezca a la Iglesia un diálogo franco y personal con las autoridades para ratificarles que la misión pastoral de Baseotto no está en riesgo.
Esos operadores impulsan una reunión con el presidente del Episcopado, monseñor Eduardo Mirás; con el arzobispo de Buenos Aires, cardenal Jorge Bergoglio, y con el nuncio apostólico, Adriano Bernardini.
"Hay que terminar con este conflicto de una vez por todas y hay que abrir el diálogo personal con todos ellos", aseguraron a LA NACION funcionarios cercanos al Presidente.
Pero la tensión continúa. El padre Guillermo Marcó, vocero de Bergoglio, insistió ayer en el pedido del Vaticano y del Episcopado: que Kirchner ratifique por escrito la libertad de Baseotto para desarrollar su actividad pastoral en las Fuerzas Armadas.
"Si el decreto se mantiene como está es un atentado a la libertad religiosa porque le impide a un obispo ingresar en su sede y está violando un acuerdo internacional, cuya letra debe respetarse, como en todos los tratados que suscriben los países serios con la Santa Sede. El decreto presidencial viola la letra del tratado", dijo Marcó.
Estimó que el decreto le prohíbe al obispo el desarrollo de su ministerio y es contradictorio con lo que dijo el canciller, Rafael Bielsa, en el sentido de que puede ejercerlo libremente. No obstante, aclaró que no hablaba en nombre del Episcopado.
Más críticas
No fue el único integrante de la Iglesia que endureció su postura. Otras autoridades eclesiásticas criticaron el decreto presidencial que destituyó a Baseotto. Ello podría ser el preludio de la carta del Vaticano que la semana próxima podría ser entregada por Bernardini a la Cancillería.
El hecho de colocar a la Argentina dentro del conjunto de países en los que no se ejerce la libertad religiosa pondría en serios aprietos a la administración Kirchner.
Bielsa había dicho el domingo último que Baseotto puede ejercer su ministerio pastoral, aunque no las tareas administrativas por haber sido despojado del sueldo y del rango de subsecretario de Estado.
El decreto presidencial obedeció al ataque de Baseotto contra la opinión que del ministro de Salud, Ginés González García, en defensa de la despenalización del aborto. "Quien escandaliza a los niños antes debería ser arrojado al mar con una piedra atada al cuello", dijo el prelado.
El profundo malestar de la Iglesia quedó de manifiesto ayer cuando Bergoglio criticó el funcionamiento de la política nacional, como se informa en la página 8.
El padre Marcó agregó luego que "no está dicha la última palabra" y que "hay que esperar" la respuesta del Gobierno.
Bielsa considera que, jurídicamente, no le corresponde al Gobierno aclarar el contenido de un decreto. Por ello es uno de los partidarios de abrir el diálogo fluido.
El arzobispo de Santa Fe, monseñor José María Arancedo, dijo ayer que "el primer derecho que debe atender la Justicia es el derecho a la vida del ser naciente" y que Baseotto "nunca le deseó la muerte a nadie". Reclamó "relaciones maduras y de respeto" entre la Iglesia y el Estado.
El presidente de Caritas, monseñor Jorge Casaretto, aseguró, en cambio, que la Iglesia "nunca quiere imponer a nadie lo que piensa".
Mientras tanto, Mirás responsabilizó a los organismos internacionales y a los medios de comunicación de llevar adelante un "proceso de descristianización en América latina".