Para entender qué pasa con la demanda de soja vale remitirse a China; éste no sólo porque se lleva el 34% del comercio de soja del mundo, sino porque tiene cerca del 65% de las exportaciones argentinas de poroto de soja (en el 2004, compró 4,33 sobre 6,67 millones de toneladas) y del 34% de las exportaciones de aceite de soja argentinas.

¿Cuál fue la estrategia china hasta hace unos treinta días? China se mantenía en una actitud fría, comprando grano sólo en la medida justa de los requerimientos de muy corto plazo (sin dejar margen por cualquier eventualidad); y lo hacía a la espera de que la presión estacional de la cosecha sudamericana presionara a la baja más aún los precios de la soja.

Pero la jugada, que por algún tiempo le dio buen resultado, desde febrero se le dio vuelta y, así las cosas, se complicaron para China. Al igual que otros países, se olvidó de la cuestión climática, y habiendo centrado su estrategia en el gran peso de una oferta sojera súper holgada, se quedó con los pies en el aire. Al menos por ahora.

Después de tocar el piso de 137 dólares por tonelada el 4 de febrero, el principal producto de exportación de la Argentina en estos días superó la barrera de los 180 dólares por tonelada.

Y así con esta estrategia, China llega a febrero. Por eso, al no tener stocks de compensación, China sigue comprando pese al aumento de más del 30% en los valores.

De esta forma, China se mete sola en una suerte de trampa. Ahora bien, en tanto y en cuanto este país (junto a algunos otros de menor importancia) mantenga un buen ritmo de importaciones, el piso que los fondos establecieron en estos días, se mantendrá firme. Y así disfrutaremos de un precio mejorado.

Otro importador grande es Japón, que está buscando carga para mayo, teniendo la mitad de sus requerimientos para ese mes cubierto. Es EE.UU. el país que está abasteciendo de soja a Japón en este momento, aunque ya habrían empezado a aparecer ventas brasileñas a ese destino.

También Taiwán está a la búsqueda de soja.

Como se ve, hoy por hoy la demanda juega a favor de estos precios claramente más elevados.

Sin embargo, por el lado de la oferta el problema de siempre sigue. Hay mucha oferta.

Es cierto: el último informe del USDA redujo un poco la producción de soja respecto al reporte que le precede: Y así pasamos de una estimación de 228,62 millones a 224,14 millones de toneladas. Son poco más de 4 millones de toneladas menos.

El stock final de soja 2004/05 fue reducido a 56 millones de toneladas, pero todavía es sustancialmente superior a la temporada pasada cuando la cifra era de poco más de 37 millones de toneladas.

Nadie puede decir que hubo un cambio realmente decisorio en los stocks como para justificar un aumento sostenido de precios.

En tal caso, apenas afloje un poco la demanda china o de otros países y los fondos decidan salir del negocio, con un panorama de cosecha de EE.UU. en puertas, la cosa se va a poner peliaguda.

Como poder subir más, la soja lo puede hacer. Pero, en algún momento es probable que pegue el giro. Y entonces, más de uno va a quedar volteado.