Las mismas implican agudizar la capacidad de manejo para optimizar las estrategias que permitan obtener un adecuado almacenamiento y comercialización de los granos recolectados.

La campaña que esta finalizando arrojaría una cifra record en la producción de soja, superando la barrera de los 37 millones de toneladas. Esta producción se lograría luego de atravesar un mes de febrero que tuvo una distribución muy irregular en el comportamiento de las lluvias y que solo se recuperó finalizando la primera semana de marzo. Así y todo, los avatares del clima estuvieron lejos de generar, al menos en la zona núcleo de la región pampeana, los inconvenientes que se observaron en el NEA y en las zonas sojeras del sur de Brasil, constituyéndose un escenario climático mucho más aliviado que el de la campaña pasada.

Si nos independizamos de la coyuntura política y de los mercados, resta saber como evolucionarán las precipitaciones durante el próximo mes. El mapa que acompaña este texto muestra con claridad que luego de las últimas precipitaciones, la demanda de agua solo es importante sobre el sudoeste de la región pampeana, donde particularmente no se presenta un escenario demasiado favorable como para satisfacer estos requerimientos.

El escenario más beneficioso sería sin dudas aquel que presente lluvias escasas durante el resto del mes y la primera quincena de abril. Sin embargo este escenario no es el más probable, aún cuando esta semana se complete solo con algunas precipitaciones ligeras.

Es posible entonces que aún se observen lluvias que generen excesos en la zonas donde se han producido fuertes recargas en el perfil. Esto se sustenta en la poca necesidad de agua que tienen los suelos para mantenerse en un nivel adecuado de reservas y por lo tanto, lluvias de moderada intensidad pueden provocar problemas de piso. Es importante entonces, estar atentos a los pronósticos de corto plazo sobre todo de aquellos eventos que puedan dejar lluvias con milimetrajes importantes.