Para un determinado período de tiempo pueden establecerse las diferencias de almacenaje entre el comienzo y el final del período, ya sean estas recargas o desecamientos. Al desplegar estos resultados sobre un mapa se consiguen establecer zonas donde la evolución de los cultivos potencialmente han sido beneficiadas o perjudicadas por la disponibilidad de humedad en el suelo.
En el mapa de diferencias de almacenaje del 7 de Marzo con respecto al 6 de Febrero, se aprecian las mayores recargas en zonas aisladas del norte de La Pampa y centro de Buenos Aires equivalentes al 40-50% de la capacidad de almacenaje de los suelos. Casi toda la provincia de Buenos Aires tuvo recargas en el período, excepto en la región sudoeste. Ocurrió lo mismo en el extremo norte de Córdoba, en el resto del área hubo pocos cambios o algunas disminuciones en el almacenaje de agua edáfica, destacándose el norte de Entre Ríos por disminuciones del orden del 20% de la capacidad de campo.
En lo que se refiere al efecto de las condiciones descriptas en el mapa para la actividad agropecuaria, aunque las lluvias de Febrero se mostraron irregulares impactando sobre el nivel de reservas en la zona núcleo, las oportunas precipitaciones del 6-7 de Marzo que se extendieron hacia el norte el día 8 renovaron el mantenimiento de las buenas condiciones de humedad en el suelo en la mayor parte de la región agropecuaria especialmente del centro y norte, aunque resultaron excesivas al menos temporalmente en grandes áreas de Buenos Aires. Esta situación reafirma las perspectivas de una buena cosecha de granos gruesos de la campaña 2004/2005. Otro aspecto importante fue el mejoramiento de la humedad edáfica en zonas como el centro-sudeste de Buenos Aires que se fueron recuperando a partir de principios de Febrero de una sequía bastante prolongada, lo que permitió una recuperación de los cultivos, especialmente de los tardíos. Por otro lado continuó el estado deficitario en el sudeste y zonas del centro de La Pampa y sudoeste bonaerense y en el norte santafecino como extensión de la importante sequía en el NEA y en el sudeste de Brasil, aunque se registraban algunas lluvias allí y especialmente en el NOA en el momento de finalizar este informe.
En cuanto a los cultivos el de la soja que es el de mayor importancia económica evoluciona de manera casi inmejorable en sus principales áreas productoras, habiéndose iniciado en algunos casos aislados la trilla de los cultivares precoces más tempranos. Luego de las últimas lluvias registradas, también evolucionarán en forma excelente los cultivos de segunda, no habiéndose reportado hasta el momento en las principales zonas productoras la presencia de la temida roya de la soja, aunque si se han observado algunos casos en el extremo nordeste de la región pampeana. Se siguen esperando rendimientos muy superiores a los del año pasado y producción récord. Seguían siendo necesarias lluvias más generalizadas en La Pampa y en el sudoeste bonaerense. También el maíz presenta muy buenas perspectivas de rendimiento y producción, estando la mayor parte de los cultivos en la etapa de maduración y en algunos casos comenzando la cosecha en la zona núcleo. En áreas como Entre Ríos en plena cosecha, y otros más atrasados en etapa de llenado de granos como en algunas zonas del sur de Córdoba y nordeste de La Pampa con buena disponibilidad de agua edáfica que desmejora hacia el sudoeste de La Pampa. El girasol también ha comenzado a cosecharse con elevados rendimientos, aunque los últimos excesos de agua especialmente hacia el centro de Buenos Aires, seguramente han interrumpido temporalmente las tareas de cosecha y demorado la maduración o secado del grano en planta. Lo mismo ocurre con otros cultivos de menor importancia como el sorgo y el maní, este último sembrado especialmente en la provincia de Córdoba y cuyo excelente desarrollo este año hace prever una cosecha muy buena. La disponibilidad forrajera es excelente en la mayor parte de la región pampeana, en concordancia con el estado de los cultivos, con las lógicas mermas en áreas de sequía; serían muy importantes las lluvias en la zona sudoeste para poder comenzar con la implantación de praderas y verdeos de invierno.
En la región del NEA la falta de precipitaciones importantes especialmente hacia el este perjudica a la producción regional, el estado de sequía observado en la región perjudica esencialmente a los cultivos de algodón. También se vieron perjudicados los rendimientos de maíz y de girasol tempranos, aguardándose un mejoramiento de las condiciones para los cultivos tardíos. En Misiones y Corrientes las plantaciones de te estarían siendo perjudicadas.
