Los mercados de América del Norte están fuertemente influidos por los fondos. Por eso los precios de EE.UU. están beneficiados.

Las compras de los fondos están sosteniendo los precios, pero paradójicamente las mejoras registradas últimamente en Chicago son las motivan las ventas de los productores y, en consecuencia los precios físicos y futuros se distancian.

Los productores están aprovechando esta coyuntura favorable para vender. Es que si los fondos no estuviesen tan activos, como compradores, los precios seguramente caerían. Y por eso, ellos están saliendo de la siesta en la que estaban inmersos.

Si bien la cosecha ha sido récord, en EE.UU, el volumen vendido por el productor todavía es bajo. Ello es así pues él ha preferido tomar el LPD para pagar gastos. Ahora se nota un nivel más importante de ventas por parte de los productores que se muestran más activos.

Nada indica que vaya a darse una mejora de precios en el mediano plazo, pues EE.UU. tendrá un excedente en esta campaña (entre 52 y 58 millones de toneladas) y, además, se calcula que el área de siembra aumentará en la próxima campaña por aumento del costo del cultivo de soja, como consecuencia de la prevención y tratamiento del cultivo por la roya asiática.

Y como lo hemos dicho, otra cosa bien distinta es lo que pasa en Argentina.

La demanda por maíz argentino viene de primera.

Ya se sabe de ventas por 1 millón de toneladas a Corea del Sur, 250.000 toneladas a Emiratos Árabes y España, 200.000 toneladas a Argelia, 150.000 toneladas a Chile, Egipto, Malasia y Sudáfrica, 130.000 toneladas a Portugal, 100.000 toneladas a Indonesia y Perú.

Estos volúmenes son muy interesantes y auguran algún grado de mejora o más bien de piso en los precios.

Y hay otro elemento favorable. El precio actual del maíz argentino -en comparación con el de EE.UU.- está sustancialmente más bajo. Lógicamente, así será más fácil vender.

En tal caso, todo hace suponer que a medida que avance el año la diferencia de precio del grano argentino y del norteamericano debería achicarse a favor del primero.

Como muestra bien vale sacar a relucir lo que pasó con una firma privada de Israel días atrás. Esta empresa compró 40.000 toneladas de maíz sudamericano mediante una licitación.

¡Por qué no recurrió a la oferta de EE.UU? Pues bien la respuesta no es difícil: la mercadería sudamericana tiene un precio muy menor al de la estadounidense, aún tomando en cuenta el alto costo del flete desde Sudamérica.

Y Argentina es el único oferente activo en el mercado de Sudamérica ya que Brasil no está en el mercado porque su producción de maíz también se ve afectada por la sequía, tal como sucede con la soja.

Los números son contundentes. El maíz argentino FOB Rosario está en un precio 20 dólares inferior al nivel del maíz estadounidense FOB Golfo. Es mucha la diferencia...

No hay que ser muy vivo para darse cuenta algo habrá de pasar cuando la diferencia de precios es tan elevada, por más que el flete juegue en contra.

Este es un punto a favor de una mejora de los precios en Argentina. Claro que cuando la cosecha esté en su punto más alto habrá problemas logísticas que harán bajar los precios. Pero luego....quién puede negar que vayan a mejorar; por lo menos con respecto a los de EE.UU.

No diremos que la sorpresa puede ser mayúscula, pero que puede darse...sí que puede darse. El secreto estará en saber esperar el momento.