Pase lo que pase en estos días, es una realidad que, desde mediados del mes pasado, el mercado estadounidense estuvo impulsado por compras de los fondos. Compras muy fuertes. Obviamente, ellos se comportaron de esta manera por las noticias procedentes de Brasil.

Ante la continuidad de pronósticos de clima seco en las regiones productoras de soja brasileña, los fondos han tendido a recomponerse y obviamente es en la soja donde más golpean. Pues en este mercado es donde más actúan.

A la misma se le sumó la publicación de la estimación de Abiove (Asociación de la Industria de Aceite Vegetal de Brasil) que reduce sus proyecciones de cosecha en 3,2 millones de toneladas.

En tal caso, si las noticias continúan tan negativas para la producción en Brasil, los fondos harán estragos. Y probablemente en el corto plazo hagan saltar la banca. Sobre todo porque a partir de cualquier suba que ellos produzcan los farmers norteamericanos habrán de ponerse más duros para vender. Y así asistiremos al rodar de la bola de nieve pendiente abajo.

Pero, si por el contrario, los informes sobre los daños a la producción comenzaran a mostrar mejoras o a expresar que tales daños no fueron tan graves, es probable que la taba pegue una vuelta de 180 grados. Y entonces, vendrá el susto. Pues la caída será en picada. Difícilmente a los niveles previos a esta suba de la última quincena de febrero y primeros días de marzo.

Si debemos jugarnos a un grano que tiene grandes posibilidades de bajar, éste sería el de la soja. Pues como sabemos es el que está con mayor nivel de stock mundial.

En cambio los otros, tanto el maíz, el trigo como el girasol están encuadrados en un nivel de stock mundial menos abundante.

Si tuviéramos que definir lo días por venir, diríamos que enfrentamos un mercado básicamente climático, con altas probabilidades de subas o bajas. Todas ellas potenciadas por la histeria que habría de darse en los fondos, en caso de modificarse el panorama de producción en Brasil, el segundo productor de soja del mundo.

Así es la cosa. Por ahora, Brasil nos tendrá en vilo. Y los productores de este país, deberán sufrir las contingencias del clima. Brasil es la figura.

¿Quién dijo que la naturaleza tiene sus caprichos? Ya lo veremos.