El canje de la deuda en default, que cerró ayer, logró una aceptación que supera el 75% e incluso se acerca al 80%, informaron ayer a LA NACION fuentes que participaron de la negociación para reestructurar US$ 81.800 millones en cesación de pagos.
La cifras oficiales sobre la operación financiera se darán a conocer el próximo jueves, aunque ayer la mayoría de las fuentes consultadas anoche coincidió en señalar que el porcentaje "se ubica entre el 75 y el 80 por ciento".
Después de seis semanas de canjear 152 bonos en default, el equipo económico sintió ayer un enorme alivio. "En noviembre pasado era difícil pensar en este final tan bueno, más allá del porcentaje final", señaló una calificada fuente de la cartera, en referencia al momento en el que la deserción temporal del Bank of New York, el organizador de la reestructuración, pareció congelar la operación global.
El equipo económico, que ayer al mediodía tuvo su propio festejo encabezado por el ministro Roberto Lavagna en el restaurante Sorrento de Puerto Madero, sintió una "amplia satisfacción por el resultado obtenido", acotó la fuente. En ese almuerzo, el ex secretario de Industria Alberto Dumont aclaró con una sonrisa a un periodista de la agencia de noticias AFP que aún no habían "descorchado el champagne".
A las 18.30, cuando el canje estaba terminado, Lavagna se presentó ante los periodistas en el Salón de Cuadros del Palacio de Hacienda para anunciar que "cerró el período de suscripción de seis semanas, que comenzó el 14 de enero".
El ministro, vestido con uno de sus habituales trajes oscuros y una corbata rosa suave, evitó referirse a los resultados y dijo que las cifras se conocerán el próximo jueves 3 de marzo. Pese a su expresión de conformidad, Lavagna dijo que prefería evitar cualquier evaluación. "Yo no transmito sensaciones", afirmó el ministro en público, luego de explicar que el 18 del mismo mes se difundirá el balance oficial y el 1° de abril se realizará el intercambio de los bonos para que los nuevos instrumentos comiencen a cotizar en los mercados.
En los últimos días se aceleró el ingreso de los inversores institucionales, que tenían en sus carteras unos 40.000 millones de dólares en títulos. Una gran parte de estos bonos se hallaban en manos de minoristas que decidieron transferirlos. Entre los inversores institucionales que habían ingresado -y que hoy confirmará su posición- se destaca la Argentine Bond Reestructuring Agency (ABRA), que agrupa a 30.000 bonistas de Alemania, Austria, Suiza y Luxemburgo. En el Palacio de Hacienda consideraron que la ley que cerró el paso a eventuales acuerdos por fuera de la oferta que abrió el 14 de enero y culminó ayer, fue clave para sumar a ABRA y a otros inversores.
En cambio, en el Ministerio de Economía estimaban que "sólo unos pocos inversores que desde el principio pensaban en hacer juicio contra el país y algunos minoristas italianos" decidieron no participar de la operación. El principal "hold out" -tal como se denomina a los bonistas que quedan afuera- es el fondo de inversión del millonario Dart, que tiene unos US$ 700 millones en títulos argentinos.
Sin riesgos
Frente a la amenaza judicial de estos fondos, el Palacio de Hacienda no teme ninguna traba de ahora hasta el 1° de abril, cuando comience a circular la nueva deuda. "No hay ninguna posibilidad de que se sufra una traba; la Justicia de Estados Unidos quería que los bonistas pudieran optar o no por una oferta y eso ocurrió", dijo la fuente oficial.
El vocero no quiso referirse a los bonistas que no entraron pero que podrían sumarse más adelante. "Esa será una discusión para el futuro", dijo, mientras comenzaba a preparar los detalles operativos para contabilizar cada una de las cientos de miles de órdenes llegadas de todo el mundo.
Con el mismo espíritu optimista -que se reflejó en las palabras del presidente Kirchner y en la Bolsa porteña (ver aparte y Pág. 3)- el titular de la Caja de Valores, Luis Corsiglia, dijo anoche a LA NACION que en la Argentina se canjeó un 97% de la deuda elegible. Se trata de US$ 23.400 millones que representan un 34% del canje total. "Es una muy buena cifra que podría acercar el porcentaje global al 75 por ciento", arriesgó Corsiglia. En Economía se hablaba ayer de tres escenarios posibles: 70, 77 u 83 por ciento. El jueves se sabrá la verdad.
Por Martín Kanenguiser
De la Redacción de LA NACION
Con la colaboración de Flavio Cannilla y Alejandro Rebossio