Según como se enfoque el tema, a veces parece uno inclinarse a la idea de que quitar la vida a un animal por deporte no es justo, y que únicamente es justificable dicho acto, cuando se lo realiza para alimentarse.

Para el final de la víctima, al muerte es la misma cosa una que otra, que de todas maneras siempre llegará y lo que he podido comprobar, es que la caza siempre escasea cuando la misma es abatida para satisfacer el hambre de los pobladores que conviven con ella o para negociar la misma y que en la mayoría de estos casos, nadie se preocupa en cuidar o respetar hasta que el último animal visto sea eliminado.

Es cierto que en la misma forma en que la caza es más acosada, también ésta desarrolla más su instinto para salvarse, pero casi siempre la inteligencia del hombre lleva las de ganar y es así como muchas especies sobreviven, porque su instinto de conservación las ha llevado a vivir en lugares inhóspitos donde el hombre poco puede frecuentar.

Si pasamos al tema cazar por deporte, sea éste o no leal, según la interpretación que cada uno pueda darle, debo decir que nunca vi una especie en peligro de extinción, cuando la misma ha sido perseguida por su cacería para este fin precisamente.

Por el contrario y por experiencia propia, debo decir que cuando hemos puesto en funcionamiento el desarrollo de un coto de caza, siempre si se maneja correctamente habrá más cantidad y calidad de animales y también por tal motivo más cazadores deportivos.

Por otro lado serán muy pocos los cazadores que lo hagan por deporte o felicidad, que no aprovecharán y disfrutarán no solamente el trofeo o piel de la pieza abatida, sino de la totalidad de su carne.

Todo deporte bien practicado sea cual fuese, exige esfuerzos físicos fuera de lo común para llevarlo adelante. Puedo asegurar que en pocos como en la caza, el hombre, una vez introducido en ella, llegará a realizar sacrificios hasta límites que ni sabemos que poseemos.

Tuve la suerte de criarme a campo desde que nací, privilegiado con una salud y una fortaleza fuera de lo común y más de una vez esto no me alcanzó para lograr los éxitos que yo mismo me exigía para lograr óptimos resultados en las cacerías.

Luego, esto mismo lo pude apreciar a través del tiempo, con los innumerables cazadores modernos o de ciudad que pasaron por mis cotos, quienes a pesar de no contar, por motivos obvios, con la preparación física y práctica adecuada, nunca vacilaron en dar y hacer esfuerzos en este sentido, hasta sus últimos límites de resistencia física, en pos de una pieza de caza.

Personalmente considero a la caza como algo ancestral del hombre, que vive arraigado a su misma formación desde cuando Dios habrá hecho al mundo, y que a pesar de las transformaciones que vino sufriendo durante su evolución, siempre conserva indicios de esa necesidad o pasión con la que llegó, para poder subsistir. Creo esto puede ser una explicación del porqué deseamos cazar sin saber a ciencia cierta el motivo que nos impulsa a ello, pues generalmente queremos y cuidamos la fauna y sentimos lastima cuando es eliminada.

El último concepto sobre si es deporte cazar, lo dejo a consideración de los lectores.

Cotos de Caza

En todo el mundo donde hay cotos de caza, existe y se cuida la fauna y esto es desde tiempos inmemoriales.

En nuestro país esta actividad es muy nueva y por ello no esta debidamente llevada adelante en forma satisfactoria.

Antes de llamar coto a un campo debemos tener cuidado, manteniendo y criando debida cantidad de animales, acorde con lo que ofrezcamos para cazar.

Creo es la única forma, para que en el mundo actual, no desaparezca la fauna y con ello su caza.

Resulta muy costos mantener y cuidar fauna en forma correcta, por ello la única forma de hacerlo es cuando esta actividad sea lucrativa y si es posible que pueda competir con las demás actividades del agro.

En la provincia de La Pampa y Buenos Aires fundé precisamente las primeras reservas y luego cotos de caza organizados, donde pude comprobar tanto yo como los cazaores que comenzaron con este sistema, que este es el camino del éxito tanto para la fauna como para su caza.

Pero para que el sistema funcione, es necesario que quienes comiencen esta actividad, tengan noción y educación sobre la misma.

En todo lo expuesto he tratado de brindar al posible lector ideas y ejemplos, del camino más acertado para llegar al éxito de tan noble actividad.

Sería seguro que, si en lugar de contemplar la desaparición de la caza, la intensificáramos con una adecuada técnica de cría y cuidado a través de la formación de cotos eficaces, no brotarían como hongos los lugares de esparcimiento nocturnos, tan reñidos con la naturaleza, a los que desgraciadamente nuestra juventud recurre cada vez más, en busca de felicidad y entretenimientos, pero que a su vez también muchas veces los lleva por caminos equivocados para la formación del hombre.

Al exponer mi sistema de reproducción de los cérvidos y fauna en general, trato por todos los medios que éste sea lo más natural posible, ya que si bien los planteles de madres vivirán bajo control toda la vida, sus crías serán puestas en libertad ni bien llegue la época del destete, y éstas no tendrán freno de ninguna clase para moverse y buscar su tranquilidad donde sea, y aquí reside el secreto de conocer que necesita cada animal para ello y como mantenerlos donde nosotros deseamos.

Mis experiencias en campos como Ka Unión en La Pampa y La Sofía en Buenos Aires, si bien no puse en práctica el sistema e madre controlada, dieron como resultado que a los animales se los puede tener en libertad, sin necesidad de efectuar grandes alambrados perimetrales, por lo que no sería tan descabellado tener cantidades de fauna en un plan integral, siempre que colaboren en el mismo los gobiernos provinciales, dueños de campos, cazadores y población en general.

Por ello vuelvo a insistir con los planes integrales faunísticos, para que todos tiremos en la misma dirección con los animales silvestres y así cuando más nos eduquemos en la materia y cuidemos, más cantidad existirán en todas partes.

Si seguimos el camino contrario será también precisamente al revés su resultado.

No será muy grande el éxito de nuestras organizaciones conservacionistas o ecologistas con solamente pregonar, no cazar para aumentar la fauna, si esto no va acompañado de un gran plan de reproducción de las especies y educación sobre las mismas.

No irán muy lejos los cazadores, con solamente decir: hay que cazar porque de esa forma se cuida más la caza, sino contribuyen como puedan a reproducir y poblar campos con fauna.

No harán grandes negocios los ganaderos con poner cotos y cobrar por su fauna, si no se preocupan en reproducir y aumentar la generalmente poca caza de que disponen, antes que lo otro.

Poco harán los gobiernos con dictar y aplicar leyes de caza, si no son los primeros en dar el ejemplo y facilidades para que todos los involucrados en el tema puedan desarrollar planes faunísticos en lo referente a cría y reproducción de todas las especies, como asimismo, desarrollar campañas de estudio en la materia.

Solamente así, todos unidos, podrán producir fauna, la que podrá autofinanciar su existencia por sus propios medios y será necesario cazar mucho a fin de mantener el equilibrio, no por escasez, como en la actualidad, sino por abundancia y se terminará la guerra automáticamente, entre conservacionistas y cazadores.

Futuro económico de nuestra fauna

En todo el mundo actual donde existe fauna, ésta es rentable para quien la cuida, proteja y explota, y lejos de terminarse, existen cada vez más animales, ya que precisamente ese es el negocio.

Nuestro país cuenta con grandes extensiones de tierras semidesérticas, donde las producciones clásicas a duras penas funcionan o directamente están abandonadas, y esto ocurre en muchas provincias.

Si los gobiernos de dichos lugares se preocuparan en orientar las tierras mencionadas a la producción de fauna, sea esta de donde sea, basta que pueda vivir allí, creo que cambiarían en un mediano y largo plazo, las economías regionales y del país todo, pues en esta Argentina podríamos tener una segunda África, ya que cuenta con toda clase de climas, terrenos, bosques, montañas y otros hábitats, todo ideal para estos emprendimientos.

Por supuesto y como ya lo he mencionado no será posible nada de esto, si las cosas no se realizan con criterio y sistemas integrales de reproducción, educación, cuidados y mentalidad orientada, tanto en la actividad privada como oficial, hacia es fin.

Furtivismo

El cazador cuyo nivel de vida es bajo, siente la misma felicidad que aquel de clase alta y con recursos, al realizar el acto de caza. La pasión a veces y la necesidad otras, son más fuertes que lo frenos morales, y así nace el furtivo, que en todas las épocas y lugares existió.

Por lo tanto hay que aceptarlo nos guste o no cuando entramos en el tema de la fauna.

Hay varias clases de furtivos, Algunos lo practican porque tienen esta pasión comprensible y no disponen de dinero o relaciones para llevar adelante tal deporte, si bien no es motivo para aceptar este delito, pues a mi me gusta volar y no tengo medios para ello, no por eso voy a robar un avión.

Esto se soluciona con educación y con abundante fauna de todo tipo, para que todos tengan acceso a ella.

Otro tipo de furtivo es aquel que disfruta de estar cazando y a la vez con no ser cazado, y esto apunta más a ser un renegado social, que necesita sobre todo tratamiento psíquico. A éste costará sacarle esta maña, pero con leyes severas, generalmente no arriesgará su prestigio y libertad.

Aquel que lo realiza por hambre o negocio y que generalmente no le gusta otro trabajo, costará más educarlo, ya que su clase social no se resentirá ni sufrirá por ir preso, recibir una fuerte reprimenda y a veces poco le importará arriesgar su vida, casi siempre mísera.

Con lo expuesto aparentaría que este es un problema que siempre lo tendremos, al intentar criar y reproducir fauna, pero que con un plan integral se puede ir solucionando con educación, dando cabida en dicho plan al elemento humano rescatable que desee incorporarse, y con leyes severas que habrá que aplicar cuando ya no haya otro remedio y con la colaboración de quienes tengan fauna, para solucionar la pasión o hambre de quienes practican este deporte o trabajo de esta manera.

El furtivo que dice: yo cazo únicamente algún animal que sea bueno, debe entender que precisamente el dueño de ese animal lo está dejando con fines reproductivos, justamente por ser bueno y así al matarlo está haciendo un gran daño al resto del plantel de fauna.

Aquel furtivo que dice: yo mayo para comer, así que lo que aparece va al suelo, debe comprender que posiblemente el dueño está dejando esas hembras o crías, para agrandar el plantel. Cuán más correcto sería hablar con el propietario del campo, explicarle que anda muerto de hambre, si es así y pedirle algún animal que le sobra o le viene bien y generalmente se le solucionará el problema, sin ocasionar ningún daño al resto de la fauna.

Abundancia de fauna, educación sobre la misma, leyes severas y comprensión de las debilidades o necesidades humanas, serán las mejores armas para combatir este problema tan ligado al éxito o fracaso de las reservas faunísticas.

Por Juan C. Moro *Este artículo es un extracto del libro “Observaciones de un conservacionista y cazador”, que muestra cómo se puede llevar a cabo la caza de una forma ética y ordenada para mantener la cantidad y calidad de las especies. Como una primera parte incluimos sus reflexiones sobre la cacería como deporte y las mejores formas de hacerlo, luego de haber sido cazador por más de cincuenta años y creador de muchos de los más importantes cotos de caza del país.