Ahora los precios se pusieron en consonancia con los del término. Antes, entre los precios del disponible y del término había una considerable diferencia. Ahora la distancia entre uno y otro es razonable.

En la semana pasada, la oleaginosa no tuvo ningún factor de apoyo y bajó a $ 43 por quintal, estabilizándose allí.

Las lluvias han permitido mejorar las perspectivas de producción de esta campaña. Los registros en la zona núcleo fueron parejos y abundantes, especialmente en las áreas más necesitadas, tales como el norte de Buenos Aires y en Entre Ríos.

Antes de las precipitaciones, en Entre Ríos. Había una seria sequía. Para la soja de ciclos largos las lluvias fueron muy oportunas ya que su fase crítica aprovechará la humedad recibida. La soja de segunda podrá recuperarse sin problemas.

Así con este nuevo cuadro de humedad, las expectativas se afirman en un nivel de producción de 37 millones de toneladas.

En tanto los informes internacionales como los del USDA y Oil World parecen mostrar cifras alejadas de la realidad, una por más y otra por menos.

En anteriores informes habíamos advertido sobre la posibilidad de que hubiera nuevas bajas. Sí también es cierto que hablamos de posibles mejoras. Y así seguimos creyendo. Sobre estos niveles, ciertamente bajos, cualquier noticia adversa a la producción puede hacer saltar los valores, aunque sea esporádicamente.

Hay que tomar en cuenta que China se halla casi ausente en el mercado, y por ende la demanda está muy quieta y ello está repercutiendo en los márgenes del sector aceitero.

Con las bajas en el disponible, ahora el margen bruto de la industria de soja está mejor. Y ello, seguramente, incentivará la compra de soja por parte de las aceiteras.

Con respecto a Brasil, ya se iniciaron las labores de recolección entraron en las fases iniciales y las perspectivas, en general, son buenas.

Ante la ausencia de factores fundamentales que cambien la tendencia del mercado, las ventas especulativas están dominando el escenario internacional, a lo que se debe agregarse la flojedad del mercado de físico doméstico estadounidense.

En resumen, las cosas no se presentan alentadoras. Es cierto. Pero todos sabemos que de golpe puede haber un cambio, si se modifican las condiciones actuales. Puede venir por el lado de la demanda (¿de China?) o por el lado de la oferta.

No hay nada escrito. Lo que se puede apreciar es que estaríamos en el piso...al menos ello es lo más probable. Si es así, no deberíamos estar pesimistas. Sí, por supuesto, preocupados, atentos y pendientes de la evolución del mercado.

Al fin de cuenta, hoy, dada la mejora financiera de estos dos últimos años, es más fácil determinar el momento de la venta. Al menos para buena parte de los productores.

No desesperar. Dicen los criollos que “siempre que llovió, paró”.