Si bien los rendimientos obtenidos hasta fin del mes pasado exhibían guarismos menores a los esperados, ya que se ubicaban entre 1.200 y 2.000 kilos por hectárea en trillas realizadas en el Chaco, desde la Bolsa de Cereales de Buenos Aires se dio cuenta de la preocupación sectorial, respecto de acelerar la recolección.

La entidad cerealera estimó que, a esa fecha, se llevaba cosechado un 25 por ciento de la superficie nacional cubierta con la oleaginosa en el ciclo 2004/2005 y ratificó la oscilación que manifestaron los rindes del grano.

En cuanto a la urgencia manifestada por los productores, respecto de realizar la recolección girasolera nueva, obedece al temor de que nuevas lluvias la interrumpan, o que se recolecten lotes con elevada humedad.

Entre tanto, una situación similar se presenta en el norte de Santa Fe, donde se calcula un progreso de la trilla del orden del 40 por ciento sobre el total sembrado, con rendimientos muy variables.

En la primera de las provincias mencionadas, la Bolsa de Cereales estima que por el efecto de lluvias y tormentas anteriores, las pérdidas de área oscilarían entre las 20 y 30 mil hectáreas.

En Entre Ríos, en tanto, los cultivos evolucionan satisfactoriamente con lotes adelantados en floración y llenado de granos y un escenario similar, a excepción de algunas superficies afectadas por granizo, presentan los lotes en el sudoeste y sur de Córdoba, suficientemente abastecidos en humedad.

A nivel nacional, durante esta campaña se sembraron 1,92 millón de hectáreas, equivalentes a un aumento del 6,7 por ciento con relación al área cultivada en la temporada precedente, de acuerdo a datos proporcionados por la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.