Apolo XI es una estancia que desde el año 1998 recibe turistas extranjeros que realizan cacería menor de aves que son consideradas plagas en la región. Se encuentra ubicada a 50 kilómetros de la ciudad de Tres Arroyos, Sur de la provincia de Buenos Aires, en cuyas tierras se puede apreciar un atractivo paisaje ubicado en la llanura pampeana, con lagunas y amplias playas bañadas por el océano Atlántico formando un escenario muy interesante para el turista.

El casco fue terminado el 27 de julio de 1927 por el arquitecto danés Rassmusen y sus primeros propietarios fueron una familia de daneses de apellido Olesen, luego la familia Verkuyl adquirió la primera fracción de tierra en el año 1970 y al no tener nombre lo llamó Apolo XI; posteriormente en 1994 compraron el casco, que cuenta con 7 habitaciones compartidas, 3 de ellas con baño en suite, totalizando 4 baños, un amplio living-comedor, un quincho y un espacioso parque, la capacidad total es de 16 plazas. En la estancia de 1200 hectáreas su dueño Cristian Verkuyl ofrece el servicio de alojamiento y gastronomía mientras que de lo restante se encarga el safari que los contrata.

La gastronomía que se ofrece es muy variada a causa de la inmigración europea, por lo que se puede apreciar una elaboración y combinación de platos autóctonos en conjunto con comidas europeas, sin dejar de defender la singularidad regional y nacional de nuestras cocinas, siendo esta una manera de integración a la vida cultural y local del lugar. Asimismo, se realizan dietas especiales para aquellos turistas que requieren de una alimentación especial.

Considerando el auge de la actividad turística y en particular el crecimiento y desarrollo del turismo rural los propietarios diseñaron una propuesta de desarrollo agro turístico, la cual consiste en la creación de diversos sectores dentro del casco de la estancia que permitan al visitante interiorizarse y descubrir Argentina, su gente y sus costumbres.

Los sectores o rincones son los siguientes el “rincón de aromas y sabores argentinos”, “rincón de artesanías criollas”, “rincón del mate”, “rincón conociendo la Argentina ”, “rincón de música criolla”, “rincón de literatura gauchesca” y “show de tango”.

Además de estos seis sectores que se ubican dentro de la estancia, ofrecen una serie de actividades, circuitos y recorridos dentro del predio que cuales permiten a los turistas tomar contacto con la naturaleza, aprender de las costumbres autóctonas y vivenciar la cotidianeidad de las tareas y la vida de campo.

Entre ellos se encuentras el circuito del tractor, cabalgatas, paseos en sulky, senderos de interpretación botánica, participación en tareas rurales, excursiones al río Quequén Salado, pesca embarcada, visita al Balneario Claromecó (visita al faro, vivero y caracolero), avistaje de flora y fauna, show de destrezas criollas, cacería mayor y menor. Asimismo se ofrecen sesiones de masajes, masoterapia, reiki, shiáthu, stretching, cuidado de pies y manos y cosmetología.

Entre las actividades se destacan las cabalgatas por la playa, almorzando en los médanos, así como la salida al Quequén Salado, comenzando por el Molino de las Rosas ubicado en el curso medio del río para recorrer sus instalaciones

Luego seguimos camino hacia la cascada de Cifuentes donde el rió se ensancha y observar un salto de unos 7 metros de altura, el más alto de la provincia, que posee una caverna a la uno se puede introducir sin mojarse. En esta salida se sigue por el puente viejo que posee una represa que abastecía de electricidad a las poblaciones de Oriente y Copetonas.

Siguiendo el río se llega a la cascada de Munpunleufú que es la mas ancha y luego se llega a la “Cueva del Tigre”, que fue denominada de esta manera porque según la leyenda en el siglo XIX se refugiaba un cuatrero, llamado Félix Pacheco, conocido en toda la región como el “Tigre del Quequén”, quien guardaba allí todo lo que robaba a quienes cruzaban por el cercano Paso del Médano, el cual era en ese entonces paso obligado. Finalmente Pacheco fue detenido en 1875 por el comisario Luis Aldaz, también conocido como “gorra colorada”. La cueva del tigre tenia forma casi triangular pero hoy se encuentra destrozada ya que fue por mucho tiempo refugio de mendigos y pescadores.

En cercanías de la Estancia se encuentra ubicada la laguna de Sagardoy en la cual se puede disfrutar de la observación de diversas aves como patos, cisnes y flamencos. La vegetación del lugar está compuesta por una amplia variedad de especies de escasa altura como paja brava, gramilla dulce y blanca, flechilla, duraznillo blanco y negro, manzanilla y trebol. Entre los árboles se destacan pinares, alamedas y eucaliptos.

La fauna está representada por perdices, perdices copetonas, cisnes de cuello negro, flamencos rosados, garzas, cuervos, chimangos, caranchos, loros barranqueros, teros, gaviotas, horneros, pájaros carpinteros, cardenales, jilgueros y gorriones. Entre los mamíferos se encuentran liebres, vizcachas, zorros grises, nutrias, peludos, mulitas, zorrinos y comadrejas, entre otros.

Actualmente el establecimiento es visitado mayormente por extranjeros provenientes de Estados Unidos, quienes se dedican a la caza menor de aves, principalmente avutardas, patos y palomas. El costo de estadía para extranjeros es de 150 dólares por día por persona con all inclusive a un mínimo de tres días y 4 o mas personas, mientras que en caso de ser nacionales el costo desde 110 pesos con desayuno, almuerzo y cena para grupos numerosos. Este valor no incluye las excursiones, que se cobran aparte.

Según sus dueños el objetivo es lograr un producto de turismo rural integral que ofrezca al visitante una experiencia de calidad y que le permita compartir, conocer y aprender de la vida rural y de las costumbres argentinas.

  • Para la difusión de la estancia actualmente están preparando una página web ( www.hotelapolo11.com ) y realizaron una serie de cuadernillos en ingles y en español que fueron distribuidos en los consulados europeos.
  • Pueden ser contactados al correo electrónico apoloadventures@hotmail.com