La producción mundial está calculada en 618 millones de toneladas y las reservas finales en 142,8 millones, para la campaña 2004/05. Estas cifras hablan de una feroz competencia mundial entre los países exportadores para colocar el trigo.

Sin embargo, la semana pasada estuvo signada por buena noticias. Egipto realizó fuertes importaciones de trigo procedente EE.UU. y Francia.

Y se estima que éste continuará realizando negocios antes de la terminación del año para aprovechar los precios internacionales relativamente bajos.

Por otra parte, las acentuadas precipitaciones recientes provocaron pérdidas de cultivos.

Si llegase a verificarse una cosecha australiana, la realidad es que podría mejorar el panorama mundial.

En este contexto EE.UU. está tratando de ubicar el trigo en todo el mundo pero la UE amenaza con el fuerte excedente de los nuevos países miembros que ha ubicado a la producción total de trigo del bloque en poco más de 135 millones de toneladas.

Europa sigue su política de no otorgar subsidios a las exportaciones de trigo a pesar de la mayor presión que comenzaron a ejercer algunas instituciones.

Para el mercado el mayor problema esta dado por Hungría, un país con enorme potencial agrícola pero con escasa capacidad de almacenamiento. Y que cuando cosecha presiona sobre el mercado.

Y en tanto...¿qué pasa en nuestro país?

Al observar los datos oficiales de exportaciones de Argentina, se constata que continúan siendo importantes las ventas a Egipto y, obviamente, Brasil.

Al respecto bien vale remarcar que nuestro país está aumentando las ventas a Egipto. El USDA, en su informe mensual, revela el aumento de exportaciones de Argentina en los últimos meses, que ha vendido poco más de 1 millón de toneladas a Egipto, hasta la fecha.

Y si bien los precios de este momento, tan competitivos, fueron afectados por los altos valores de fletes marítimos, la realidad es que valores argentinos continúan siendo atractivos para Egipto.

Otro cuestión de peso es la que ha adoptado Brasil. Este país ha reaccionado frente a trabas comerciales de Argentina y, por ende, intenta poner paños fríos en el entusiasmo lógico del momento en la compra de trigo argentino.

Como se sabe Brasil es el mayor comprador del trigo argentino, con compras anuales de alrededor de 5 millones de toneladas. Se trata de una cifra de alrededor de 600 millones de dólares.

La aplicación de alguna forma de castigo al trigo de Argentina es un antiguo reclamo de los procesadores, en especial sobre la llamada "premezcla" (harina de trigo condicionada con algunos ingredientes listos para ser utilizado en la industria alimenticia) que compite muy fuerte con la producción domestica de Brasil.

Frente a estos nubarrones la exportación argentina ha concentrado sus esfuerzos en Egipto y otros destinos como Indonesia, Sudáfrica, Perú, Emiratos Árabes, Sri Lanka y Yemen.

Estos mercados exigen precio, por sobre todas las cosas. La diferencia entre el precio FOB argentino y el FOB Golfo de México es de unos 40 dólares.

Si se logra alcanzar mayor calidad es probable que Argentina acceda a otros mercados con mayor capacidad de pago y así disminuya su diferencia de precio con EE.UU. Ello requiere cumplir con las diferenciaciones que demandan los mercados afuera del área de países árabes y de los sudamericanos.

Hay muchas elementos a considerar y muchos de ellos pueden cambiar. Por ello, en trigo no está todo dicho. Ni mucho menos...