La semana pasada se dio a conocer el nuevo informe del USDA. Hubo muchos esperando sorpresas que afectaran los precios. Pero nada de eso pasó. Y, en rigor, nada nuevo aportó el reporte.
Algunos analistas aguardaban que el USDA bajara la cifra de exportación de soja estadounidense entre unas 300 - 400 mil toneladas. Pero ello no ocurrió.
Y la realidad es que el USDA no mostró ningún cambio en su proyección de oferta y uso de soja en EE.UU. para la campaña 2004/05.
Lo que sí hizo fue aumentar la estimación de producción de aceite de soja, a consecuencia del mayor contenido de materia grasa registrado y de sus stocks iniciales. Vale remarcar que este aumento no tuvo repercusión visible pues fue compensado, en buena medida, por un incremento en el consumo.
A escala mundial, el USDA efectuó algunas modificaciones en la cifra de stock inicial y producción 2004/05 pero, en definitiva, no cambió la oferta total que queda en 269,3 millones toneladas. Como sabemos, se trata de poco más de un 15% superior a la del año pasado.
Sí registra algunas suaves modificaciones en la demanda y, así, el USDA revela un remanente de campaña 2004/05 de 60,6 millones de toneladas. Esto es un 1,4% menos que en noviembre.
Por otra parte, mantiene exactamente igual la proyección de producción para la nueva campaña de los principales exportadores sudamericanos y de EE.UU. Para Argentina estima 39 millones de toneladas y para Brasil 64,50 millones.
Habrá que ver cómo se comporta el cultivo en Argentina y sobre todo en Brasil cuya producción ya está pisando los talones a EE.UU., por lo que cualquier traspié (como es el caso de la roya o la falta de lluvias adecuadas) que se observe en el vecino país será registrado por los precios.
Es sabido que por estacionalidad, los agricultores de EE.UU son los que tienen el grueso de la oferta del mundo en este momento. Y ellos hoy por hoy están vendiendo principalmente trigo. Con el trigo van haciendo caja y así no necesitan recurrir a la venta de un producto al que ven demasiado bajo como es la soja.
No olvidemos que el trigo está claramente subsidiado, a través de los loan deficiency payments (LDP). En cambio, la soja no recibe el beneficio de los LDPs puesto que los actuales precios del mercado interno superan al loan rate.
El escaso volumen de ventas de los agricultores de EE.UU. es la razón fundamental que sostiene el precio actual de la soja y es la que no permite nuevas caídas. Pese a la gran producción, los exportadores y los aceiteros tienen serios inconvenientes para comprar soja, especialmente en el oeste del Corn Belt, lo que eleva el valor de las primas o bases de los mercados de disponible.
En tanto esto suceda la oferta sojera de EE.UU no será gravitante y por ello los precios no tenderían a caer más aún.
Por el lado de la demanda no se aprecia ningún elemento relevante que pueda por ahora darle un empujón a los precios.
Un dato interesante es que el USDA mantiene el nivel importaciones chinas otra vez en 22 millones toneladas, pese a que buena parte de los analistas y operadores aguardaban que la cifra se redujera.
Dada la importancia de la región, en tal caso vale preguntarse... ¿que está pasando en China y en Asia en general?
Pues bien en China los márgenes de trituración siguen cayendo. A medida de que en los precios de los productos no logran "cerrar" el negocio, la demanda tiende a contraerse. La presión de los aceiteros chinos frente márgenes que caen hace que las ofertas de compra de soja de producción doméstica también tiendan a bajar.
A su vez, Japón no tiene otra posibilidad que comprar soja estadounidense en este momento. No existe la alternativa de comprar directamente aceite de soja desde el momento que la protección arancelaria encarece la importación de este producto.
Por lo tanto, los industriales aceiteros japoneses pueden recuperar algo del margen a partir del aceite más que de la harina de soja. Es que la harina sufre la fuerte competencia de la harina de soja importada desde China, India o Sudamérica.
El gráfico siguiente nos muestra el altísimo nivel de stocks en el mundo para la campaña.