Pero...la cosa puede ser distinta. Existen también elementos favorables para una mejora en los precios.
No olvidemos que el nivel actual de precios está tomando en cuenta la gran oferta de EE.UU. de este año y, también, una potencial mejora en la producción de América del Sur. Pero la realidad es que la oferta del Mercosur todavía es una incógnita y la próxima de EE.UU también lo es.
Ello quiere decir que la tortilla puede darse vuelta en cualquier momento.
La aparición de la roya en EE.UU., al final de cuentas, habrá de incidir en los planes de producción de los farmers norteamericanos. Es que con los actuales precios y mucho más costos (para atacar la roya), lo lógico es pensar en que muchos de ellos se inclinen por otras alternativas, puesto que es probable que el hongo se presente en la próxima primavera (abril/junio) o el verano subsiguiente (julio/septiembre) en los Estados del sur de Norteamérica. Sobre todo que existen en ese país rotaciones que han sido demoradas para aprovechar los buenos precios de la soja del año pasado.
El Servicio de Inspección Animal y Vegetal del USDA (APHIS) viene implementado, desde hace mucho tiempo, un sistema de detección y control de la enfermedad, como parte de los Programas de Detección y Manejo de Plagas.
Pese a estas medidas, la cosa es el mercado está atento a estas noticias y es lógico que tienda a tejer especulaciones respecto de cómo repercutirán sobre los precios.
La hipótesis reinante, cada vez con mayor fuerza, es que habrá un aumento de los costos en soja -por aplicación de fungicidas- en la próxima temporada, y obviamente ello pesaría negativamente a la hora de considerar qué cultivo sembrar.
También es probable que la cosecha de América del Sur no sea la esperada por el USDA.
Por fortuna la Argentina tiene un as en la manga. Dado que, en nuestro país, las apariciones significativas de roya asiática se fueron dando en las etapas finales de la campaña actual, previo a la recolección, hubo un período de tiempo para que productores y profesionales se vayan preparando para afrontar el flagela durante la campaña 2004/05.
Según los opinión de especialistas este problema va a quedarse en el cono sur de América. Recordemos que el primer caso se observa en marzo de 2001 en Paraguay y poco después, aunque siempre en lotes aislados, en Argentina y Brasil -fines del 2001-, Bolivia y Uruguay -en agosto de este año.
El SENASA lo declaró plaga nacional. Dispuso la obligatoriedad de que los propietarios de tierra, los tenedores de vegetales, los laboratorios de análisis fitopatológicos, y los fitopatólogos denuncien ante el SINAVIMO (Sistema Nacional Argentino de Vigilancia y Monitoreo de Plagas) la detección de cualquier sintomatología sospechosa.
En Brasil se han ido notificando apariciones en cinco estados, Mato Grosso, Goias, Maranhao, Parana y Rio Grande do Sul.
Y acaba de encontrarse, por primera vez, en un lote comercial en el SO de
Paraná, cuando hasta ahora las observaciones respondían exclusivamente a lotes
experimentales.
Lo que más ha preocupado a los especialistas es que se detectó en un lote que había germinado muy recientemente, en una fase más temprana que las observadas en las ocurrencias del año pasado.
Embrapa ha implementado un Sistema de Alerta que, a diferencia del nuestro, no es obligatorio, sino voluntario y conforma una red de comunicación dirigida por el organismo oficial de Brasil
También patea a favor de los precios el proceso de pérdida de valor del dólar frente al euro y las principales divisas del mundo. Es que a través de esta pérdida de valor, los granos y sus derivados, por estar expresados en dólares, han ido teniendo un abaratamiento en las monedas locales de los países importadores, como es el caso de Holanda y China.
En fin, la cuestión es que el panorama es difícil. Pero, la verdad es que hay motivos para tener un panorama relativamente optimista, sobre todo si en Argentina logramos mantener a raya la roya asiática. De hacerlo, no sólo habrá hecho una excelente inversión para esta campaña sino también para las campañas venideras.