La forma en que se desarrolla la oferta está relacionada con comportamientos sistemáticos en la producción. Y el modo en que se mueve la demanda está relacionada con comportamientos sistemáticos en el consumo.
Hay momentos en el año en que la oferta crece por darse el período de cosecha. Los dos grandes períodos de cosecha de granos gruesos son, por una parte, los meses de octubre-noviembre (hemisferio norte) y, por otra, marzo-mayo (hemisferio sur).
A consecuencia de ello, cualquiera que mire una serie histórica de precios, advertirá cómo los precios de los granos tienen una determinada secuencia que, con raras excepciones, se repite año a año.
De esta forma, cuando se acerca la cosecha, durante la misma y en el período inmediato, los precios suelen ser bajos, y a medida que transcurre el tiempo los precios aumentan reflejando el costo que representa al productor el mantenimiento del grano en los silos durante la campaña.
Por ello es que, si tomamos como ejemplo los precios de la soja de Rosario, veremos que a lo largo de cada año existe un comportamiento similar: durante los meses de mayo, junio, julio y agosto se produce una suerte de baja, como si fuera una batea. Y a partir de septiembre se registra una mejora que suele alcanzar su pico en diciembre y enero.
Esta baja suele ser clara en estos meses porque cada vez es mayor el peso que tiene la producción de soja de Sudamérica. Y en estos meses se da la cosecha.
A partir de noviembre se registra la cosecha de EE.UU. Por ello es que suele haber cierto achatamiento en la suba. La verdad es que este año tal achatamiento fue mucho más fuerte porque, justamente este año, la cosecha argentina fue menor y la norteamericana fue mayor.
Por esta razón, uno puede pensar que este año la suba se demoró y por el contrario hubo nuevas bajas. Es que este año, justamente, la cosecha de EE.UU. fue récord y la Argentina fue menor. Es como si el peso en la formación de los precios hubiese vuelto (aunque sea momentáneamente) a EE.UU.
Porque si bien EE.UU. ha sido líder mundial en la exportación de soja, maíz y trigo, en los últimos años, Argentina y Brasil han incrementado notoriamente su producción, ganando participación en el comercio internacional de commodities, fundamentalmente en el mercado de la soja. Y así es que en estos últimos tres o cuatro años, América del Sur pasó a ser un jugador importante en la formación de precios.
Por ello es que estimamos que a partir de diciembre puede llegar a darse una mejora en el precio de la soja. Porque a partir de allí, el escenario de la soja comienza a alejarse de la cosecha norteamericana y todavía está lejos de la sudamericana.
Claro está que no tenemos la bola de cristal, lamentablemente. Pero, al menos, brindamos esta análisis y dejamos que cada uno saque sus conclusiones.
Y en todo este esquema, sin duda que va a jugar un rol central el potencial daño que ocasione la roya asiática.
En tal sentido, para Argentina puede llegar a ser una oportunidad de lograr mejores una interesante rentabilidad, en tanto y en cuanto su producción no se vea mayormente afectada, cosa que es probable dada la experiencia adquirida por los productores y el clima argentino menos húmedo de Sudamérica (sobre todo respecto a Brasil).