La soja estuvo comportándose, en los últimos días, como un perro en su canil. Llegaba a un lado del cerco y de allí pasaba al otro. Como encerrada en un brete.

En el mercado disponible de Rosario, donde la soja va desde los $450 a los $465, la oferta emergía y así se realizaban operaciones con un volumen de negocios que promediaba las 15 mil toneladas diarias, a lo largo de la semana pasada. Este parece ser por el momento el rango de movimiento de precios.

Al menos hasta que pase el trauma del informe del USDA.

La realidad es que en tanto y en cuanto el frente externo se presente sereno y los oferentes sigan un comportamiento poco flexible a desprenderse de soja, los compradores estarán obligados a ofertar mejores valores para hacerse de la mercadería si necesitan satisfacer requerimientos puntuales.

Por ello, en el anterior informe hablábamos de "banda de precios".

La pregunta es ¿hasta cuándo durará esta banda? ¿Mañana se terminará o quizás siga un mes más?

Hay algunos elementos que nos ayudarán a pensar. Veamos...

Las recientes lluvias en la Pampa Húmeda han sido muy favorables. En tal caso, se hace más probable que las espectativas se hagan realidad en cuanto a la siembra de soja, al reponerse la humedad en numerosas zonas afectadas por la sequía.

Las perspectivas de parte de varias agencias meteorológicas es que continúe dándose un patrón lluvioso, lo que contribuiría a reponer los niveles de humedad del suelo pero, también, demoraría las labores de implantación. La Bolsa de Cereales de Buenos Aires continúa estimando la superficie en 14,72 millones de hectáreas de soja.

Sin embargo, no parece razonable aguardar los niveles de producción estimados por el USDA, en su último informe.

En tanto en EE.UU. comienza a notarse ciertos indicios de firmeza en los precios. Ello es así básicamente por la renuencia de los productores agrícolas a vender en los actuales precios. Ellos aguardan mejores precios. ¿Para qué van a vender ahora? Tal comportamiento asegura una tendencia a vender en el largo plazo.

Sigue habiendo, a su vez, una gran cantidad de contratos cortos (es decir posiciones vendidas) que tienen los fondos de inversión. Estos fondos especulan y por ende, en algún momento, deberán recomprar y, en consecuencia, actuarán como trampolín de precios.

Otro aspecto a tomar en cuenta es que por ahora el dólar ha seguido perdiendo valor frente a otras monedas en el mercado internacional. Ello favorece la importación -por el mayor poder adquisitivo de los países naturalmente compradores- y, así, opera como elemento a favor de la suba de valores de la soja, en el mercado internacional.

También es cierto que, como dijimos, las estimaciones del USDA para el Mercosur en materia de producción resulten demasiado optimistas. Lógico es que en tal contexto se vaya a dar una revisión a la baja y, por lo tanto, en el mes que viene se observe un empuje hacia arriba en los precios.

Es razonable esperar que una vez terminada la cosecha del primer productor del mundo, esto es EE.UU, comience a vislumbrarse una mejora de valores. Aunque sea leve, pero mejora al fin.

Por ello, no debería extrañarnos que si hacia diciembre, cuando en Argentina falta bastante todavía para la nueva cosecha, observemos tal mejora sobre los puertos argentinos. Tal mejora estaría divorciada de lo que suceda en Chicago pues en ese tiempo poca va a ser la soja disponible para la industria local.

Siendo así el panorama, no resulta descabellado vislumbrar un escenario de cierta firmeza para diciembre en Chicago y, más fuerte aún, en la Argentina.

No pensemos en valores de $580 pero...¿por qué no? en precios próximos a un nivel de $500.

A esta altura, ustedes pensarán que quien escribe esta columna juega de adivinador o mago... Quizás, en el entusiasmo por realizar un análisis útil, sea así. Por ello todo empresario agrícola que lee informes como estos debe tomar las cosas con pinzas. Y debe hacerlo sólo para tomar su propia determinación. La idea aquí es destrabar y contribuir al razonamiento individual.

Claro está que no aseguramos que, si se da tal suba, la cosa dure mucho pues ya en febrero comenzaría la cosecha de Brasil. Y la nueva gran oferta del Sur amenazará el nivel de precios.

¿Qué dilema no?