La desaparición de algo más de la sexta parte de las explotaciones agropecuarias de Mendoza entre 1988 y 2002; una caída en la superficie cultivada de 7,8% en ese lapso y la concentración de unas 135.000 hectáreas en poco menos de 2.300 unidades productivas, surgen como datos significativos del Censo Nacional Agropecuario de hace dos años, que dio a conocer ayer el Ministerio de Economía de la Provincia.

Sobre algo más de 6.350.000 hectáreas censadas, fueron identificadas 270.785 ha. con plantaciones bajo riego (la mayor parte en la Zona Sur, donde se registró una superficie implantada de prácticamente 70.000 ha.).

Los resultados del censo fueron presentados por la ministra Laura Montero, el subsecretario de Agricultura y Programación Económica, Daniel Pizzi; y la directora de Estadísticas e Investigaciones Económicas, Patricia Giménez. Al desagregar la información contenida en el informe, Pizzi señaló que la superficie cultivada en aquel momento estaba repartida en 22.700 explotaciones, el 90% de las cuales eran unidades de hasta 50 ha. que ocupaban, a su vez, la mitad de la superficie implantada del oasis irrigado. Esto implica, visto desde otra perspectiva, que sólo el 10% de las explotaciones (poco menos de 2.300) concentran la mitad de la tierra cultivada en Mendoza.

Retraso tecnológico

Entre otros datos relevantes que surgen del Censo Nacional Agropecuario 2002, se destacan los que marcan las limitaciones tecnológicas que exhibe la mayoría de las explotaciones, fundamentalmente en cuanto a sistema de riego utilizado y la situación del parque de maquinaria agrícola.

En el 95-96% de las unidades productivas se riega por sistema gravitacional, lo que implica una primera señal muy fuerte respecto de la baja eficiencia de riego en la provincia. Hay 17.000 ha. que se riegan por surco y muchas que se riegan “a manto”. Y aunque hubo un aumento relativo importante del riego presurizado (por goteo o por microaspersión), no llegan al 2% de las explotaciones que están dentro de la superficie irrigada.

Por otra parte, del total de tractores que había en las explotaciones agrícolas de Mendoza en 2002 (16.800 unidades), hay más de 14.000 que superan los 15 años, lo que habla de un parque de maquinaria agrícola muy obsoleto.

Por el contrario, creció considerablemente la superficie cultivada protegida con malla antigranizo. Había entonces unas 7.800 ha., a las que deben sumarse otras 1.500 a 1.800 que fueron cubiertas hasta hoy.

El censo permitió determinar, asimismo, que el 90% de las explotaciones agropecuarias de la provincia son trabajadas por su propietario, mientras que el resto se reparte entre otras modalidades como contratos de aparcería, arrendamiento u ocupantes con o sin permiso del titular de las tierras.

En términos de gestión de las explotaciones agropecuarias se identificó también un muy bajo nivel de asociativismo.

Uso de la tierra

Los censistas relevaron también el destino de la tierra cultivada en Mendoza, por especie, por variedad y por departamento; como asimismo las existencias ganaderas que, en razas bovinas, superaron en 47% al rodeo registrado en 1988 (al pasar de 276.000 a 405.000 animales).

Dentro de la superficie implantada del oasis irrigado (algo más de 203.000 ha. estaban cultivadas con frutales incluida la vid, con casi 134.000 ha.; 27.238 ha. con hortalizas; 18.355 con forrajeras; poco más de 8.900 con bosques y montes y 162 ha. con cultivos aromáticos, medicinales y condimentarios.

Apoyo al campo

Para asistir a los productores con dificultades para tecnificarse e incorporar herramientas de gestión, el Ministerio de Economía trabaja en la implementación de algunos cambios en el Fondo para la Transformación y Crecimiento, en la constitución de la Sociedad de Garantías Recíprocas y en el Plan de Desarrollo Territorial.

La ministra Laura Montero adelantó que habrá financiamiento para el sector en condiciones más flexibles que las que impone el sistema bancario y un proceso de transferencia de tecnología a través de 200 promotores de desarrollo rural, que identificarán proyectos locales y acompañarán su ejecución; al tiempo que se impulsará desde esa cartera la integración de las cadenas de valor en el territorio, fortaleciendo a los sectores que ya están en actividad.

En poco más de diez días, por otra parte, se lanzará desde la Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas, una encuesta agropecuaria destinada a avanzar en el análisis de costos de cada actividad para diseñar la matriz insumo-producto.