Las pizarras del CBOT (Chicago) terminaron la semana con una suba acumulada del 3% en los futuros.
La pregunta del millón es qué va a pasar de ahora en más. ¿Estamos en el piso?
No puede pensar en el futuro sin considerar los fondos. Ellos son terriblemente perturbadores. Así como lo hemos repetido en anteriores comentarios, los fondos de inversión en el mercado de la soja cumplen un papel decisivo a la hora de formar precios y cuando lo hacen suelen contribuir a las estampidas y las subas abruptas.
Ante las más mínimas noticias positivas, los fondos reaccionan comprando ya que mantienen abultadas posiciones short y viceversa. Por ejemplo, al día 19 de octubre pasado, había cerca de 2,40 millones de toneladas como posición neta vendida de los non-commercials entre futuros y opciones, con una reducción de más de 700.000 toneladas en la posición neta vendida respecto de una semana atrás.
¿Pero hay noticias favorables? Aunque se corra el riesgo de que esta columna se catalogue como optimista, debemos decirlo: las demoras en la cosecha de la soja por lluvias copiosas en el Cordón Maicero están comenzado a preocupar a los mercados. Las nubes y lloviznas de la semana pasada retrasaron la recolección del maíz y de la soja.
Ello explica por qué, en un contexto internacional muy volátil, las cotizaciones futuras en el mercado de Chicago, el lunes 25, cerraron con subas para el poroto. El sostén de la oleaginosa estuvo dado por noticias de ventas estadounidenses a China y por precipitaciones que retrasarían el avance de la cosecha.
Además de la demora en la cosecha, hay otro punto positivo para los productores argentinos: la verdad es que la demanda no cede y el buen nivel de demanda externa está logrando un cierto sostén adicional a los precios.
Hoy hablamos con Martín Marshall de la Universidad de Purdue, y su tesis se basa en que la demanda interna de EE.UU. seguiría en ascenso por los múltiples usos de la soja ligados a temas químicos y combustibles.
En síntesis: los retrasos en la cosecha, la retención de los productores norteamericanos y un alto grado de demanda interesante conforman un trípode de sostén de precios, peso a los cálculos del USDA.
Como el farmer estadounidense se halla bien fondeado y los precios actuales han perdido nivel: ¿para qué va a vender soja? La realidad es que la soja vale un 30% menos de lo que se cotizaba en julio y, en consecuencia, el estímulo para venta del agricultor medio está por el piso. Sin apremios, éste se encuentra preparado para esperar o para vender muy gradualmente. Y este comportamiento ayuda a que no se registre una nueva caída.
Obviamente, este cuadro no da para ningún tipo de euforia ni mucho menos ya
que ls factores fundamentales indican precios deprimidos, con una excedente, al
menos hasta que termine la cosecha y el período de influencia posterior. Es
decir hasta diciembre/enero.
¿Y China? No podemos olvidarnos de ella. Alrededor del 35% de los compromisos
acumulados por soja de EE.UU. solamente van a ese destino. De hecho, casi el 60%
va a dar a Asia. Sin duda: Oriente es crucial.
Para muestra sólo basta un botó: este viernes 22, pasado, el USDA informó que exportadores privados vendieron alrededor de 200.000 toneladas de soja estadounidense.
A mediados de la semana pasada, en China, la soja de origen estadounidense era ofrecida a un C&F de u$s 280 por tonelada, embarque noviembre; esto significa unos 17 dólares más que la semana precedente. No es para saltar de alegría, pero al menos es un buen indicio.
En tanto en la Argentina los valores giran en los $ 465.
Por suerte como el dólar está perdiendo valor frente al peso, los precios de la soja tiene un leve aliciente a la suba. Claro está que por este lado no se puede esperar mucho ya que el Banco Central mantiene su política de sostener el precio del dólar frente al peso. A partir de la firmeza del peso frente al dólar estadounidense, la suba semanal en términos de moneda dura fue de 1,2%.
Así es señores, es tiempo de tomarse las cosas con calma. Lo peor parece haber pasado. Y es probable que haya, merced a la acción de los fondos, picos esporádicos en los precios. Será cuestión de aprovecharlos.