Las lluvias que se han registrado sobre el centro oeste del país durante el día de hoy, han dado comienzo a un período húmedo que con mejoras temporarias entre la tarde del sábado y domingo, convergen al día al lunes en una revitalizada inestabilidad acompañada por nuevas precipitaciones. El saldo de este período de lluvias mitigará las ajustadas condiciones de humedad sobre la zona central de la región pampeana, que como es sabido se traduce en sequía hacia el norte. Estas primeras precipitaciones comienzan a validar el pronóstico y lo que es más importante aún, muestran la mejora en los niveles de humedad en las capas bajas de la atmósfera. Esto afirma las previsiones extendidas de lluvias mas cercanas a sus valores normales durante Octubre y perfila un escenario favorable para la siembra de soja.
Como se sabe, los trigos del centro y sur de Córdoba que presentaban este año
un excelente desarrollo gracias a la inusual humedad edáfica acumulada
especialmente en Mayo, ahora se encuentran en su momento de máxima demanda y no
han recibido precipitaciones, aunque se defienden con lo que pueden extraer de
capas profundas. Los del norte de la provincia probablemente se han perdido
considerando la humedad del suelo y las condiciones meteorológicas soportadas.
Otro tanto está ocurriendo con los del nordeste cordobés y áreas vecinas de
Santa Fe, (zona de Rafaela y San Francisco) que en muchos casos se han destinado
al pastoreo para evitar la pérdida total y destinar los lotes para la próxima
siembra de soja. Por lo pronto, entre viernes 8 y el sábado 9 se esperan lluvias
que producirían una reposición parcial de la humedad del suelo y en los días
siguientes se generarían otros fenómenos que podrían dejar precipitaciones
importantes en el área necesitada. Otra es la situación en el sur de Buenos
Aires donde por el momento la evolución de los trigos es excelente, aunque allí
todavía no se encuentran en etapas fenológicas de elevada demanda. Por otro
lado, la hasta ahora escasa humedad en el aire no favorece la propagación de
enfermedades fúngicas.
Como hemos venido mencionando en otros artículos, otro impacto destacado de la situación deficitaria, es el apartamiento de la fecha óptima que está sufriendo la siembra de maíz. El corrimiento de las etapas fenológicas de este cereal hacia Enero, lo vuelve más vulnerable a las altas temperaturas y al estrés hídrico, especialmente en la zona oriental donde la combinación edafo-climática genera eneros normalmente secos por lo que se siembra temprano para evitar ese inconveniente en floración.
En muchos lugares tampoco se ha podido sembrar el girasol, cuya siembra tardía en general es inconveniente si se observan excesos de humedad a fines del verano o principios del otoño por el efecto de las enfermedades y cuya floración es recomendable en Diciembre y principios de Enero aprovechando la máxima disponibilidad teórica o astronómica de radiación solar que favorece la polinización por insectos.
A pesar de la casi generalizada falta de agua, la oferta forrajera es todavía aceptable dada la época del año que favorece el rebrote de las pasturas implantadas y especialmente de la alfalfa que puede extraer agua de capas inferiores del suelo. La falta de un normal rebrote en zonas como el área tambera de Rafaela y San Francisco ha obligado a continuar con el consumo de reservas y suplementos forrajeros, lo que es normal en invierno pero impropio de la primavera.