En base a lo que llueva sobre los castigados lotes, habrá una mayor superficie o no.

Las estimaciones de incremento rondan el 8% respecto de la campaña pasada. Ello daría una superficie de casi 3 millones de hectáreas, esto es similar a la de la campaña 2001/02, antes de que se iniciara la caída.

Pero tal como viene la mano hasta el presente, no se advierte claramente que ello pueda cumplirse pues las precipitaciones, particularmente en el centro norte de la región pampeana, brillan por su ausencia.

Por tal razón, es que no se ve la usual febril actividad en los campos, dada la sequía que no permite sembrar con la humedad adecuada.

Según datos oficiales sólo estaría sembrado cerca del 25%, y ya no queda mucho tiempo para avanzar con la implantación, sobre todo en la zona núcleo, cuyo período de siembra termina hacia fines de octubre. Obviamente, si llegase a llover en estos días de forma copiosa, el panorama cambiaría radicalmente.

Según la Revista Márgenes Agropecuarios, la rentabilidad para el productor, sería la siguiente.

Al analizar la estructura de costos del maíz para la campaña 2004/05, se observa que las relaciones porcentuales de participación de cada uno de los factores continúan siendo iguales. Es decir que pese a todo no se ha modificado la relación de fuerzas entre la soja y el maíz.

El resultado neto del maíz para un productor agropecuario propietario del campo alcanza las u$s 56 por hectárea, con un rinde proyectado de 80 qq/ha.

El mismo análisis realizado con la soja 2004/05, con entrega en mayo, el resultado neto sube mucho. Así la rentabilidad pasa a ser de aproximadamente u$s 115 por hectárea, con un rinde calculado de 30 qq/ha.

Pero además hay una diferencia importantísima: la soja tiene un menor riesgo climático, sobre todo en un año en donde se pronostica menor nivel de lluvias.

Ahora bien, hay tres elementos a favor: el maíz hace a la agricultura más sustentable en el largo plazo dentro de un esquema de rotación y el nuevo material biotecnológico, como el maíz RR (además del ya adoptado Bt), y los nuevos usos, como su destino a la producción de etanol y de plástico, que permite hacer contratos especiales con mayores ganancias.

Por el lado del precio, la cosa parece ser más estable que para la soja. Es probable que China sólo alcance niveles de 120 millones de toneladas en este año, por lo que las exportaciones se mantendrán en volúmenes bajos como para abastecer adecuadamente a los compradores asiáticos.

Los indicadores de la demanda muestran un cuadro más estable.