Otra semana más donde el Departamento de Agricultura de los EE.UU. (USDA, en sus siglas en inglés) vuelve a reportar una desmejora en el estado de los cultivos de maíz y soja estadounidenses.
En el caso del maíz, el estado excelente tuvo una caída de 2 puntos respecto de la semana anterior y lleva acumulada una merma de 6 puntos durante agosto. Para la soja la caída en el estado bueno a excelente fue de 3 puntos en la última semana, mientras que en el mes pasado sumó una desmejora de 9 puntos.
A pesar de esta baja en la condición del estado de los cultivos en los Estados Unidos, que implicaría una reducción en la estimación de producción, los precios no han reaccionado todavía con una clara tendencia alcista, mostrando un alto grado de volatilidad con subas y bajas propias de un mercado que todavía no ha definido bien su dirección.
Existen otros factores que están influyendo en la tendencia del mercado y, en ese sentido, el precio del petróleo no es ajeno a esta tranquilidad en el precio de los commodities. El costo de los fletes marítimos, triplicados en el ultimo año, han tenido un impacto negativo en el valor de las materias primas, siendo el precio de estas en última instancia la variable de ajuste para poder llegar a los países importadores en niveles accesibles.
Resistencia a la baja
Respecto del comportamiento del mercado local se está advirtiendo una ralentización de la tendencia futura y cierta resistencia a la baja, a pesar de los altibajos de Chicago.
Hay que considerar que los operadores mundiales están a la espera del ingreso de la nueva cosecha de verano estadounidense y ése es un factor generalmente bajista para los precios, si bien todavía faltan definir los números finales de la cosecha.
Es muy probable que en el próximo informe -viernes próximo- el USDA introduzca una nueva reducción en su estimado de producción de soja y ajuste la cosecha récord de maíz.
El mercado está, entonces, ante la "historia de una suba anunciada", y éste puede ser el motivo de la alta volatilidad que tienen hoy las cotizaciones. Nadie sabe muy bien cómo será el ajuste y de qué magnitud, pero no hay dudas que si el USDA es consecuente con los informes semanales de agosto debería haber una significativa baja en la producción de ambos commodities.
Y es aquí donde los stocks de los productores argentinos tienen grandes chances de revalorizarse, en la medida en que el mercado reaccione con cierta lógica alcista ante la menor cosecha de los Estados Unidos proyectada.
Saldo sin vender
Si se analizan los factores locales se observa que todavía hay sin vender casi 20 millones de toneladas, de las cuales más del 60% (12 millones de toneladas) corresponden a soja. En trigo quedan todavía sin vender casi 5 millones de toneladas, de las cuales cerca de 3 millones pasarán como existencias finales a la nueva campaña 2005.
En maíz el saldo sin vender en manos de los productores es de apenas 1,5 millón de toneladas y por este motivo es probable que la oferta sea cada vez menor de aquí y hasta el empalme de la nueva cosecha.
Entre todos los productos que tiene hoy el productor sin vender totalizan 2800 millones de dólares, de los cuales 2100 millones de dólares corresponden a la soja.
De alguna manera la suerte de los productores y del futuro ingreso de divisas para el gobierno argentino depende de lo que suceda en el mercado en las próximas tres semanas, una vez definido el volumen de producción real en los Estados Unidos.
Por Pablo Adreani
Para LA NACION
El autor es analista de mercados y director de AgriPac Consultores.