Sin embargo, no siempre existen indicadores que permitan extenderse con
cierto nivel de confiabilidad más allá de un bimestre. Debe quedar claro que a
medida que se extiende el lapso de tiempo en el pronóstico, la precisión
espacial se vincula a la escala regional. De esta forma una tendencia bimestral
para una región, puede presentar matices en la escala local, pero al cabo del
período pronosticado, se espera que las principales variables (precipitación y
temperatura) hayan tenido un comportamiento medianamente homogéneo.
Para llevar adelante esta tarea se utilizan básicamente dos tipos de
indicadores: los de escala global y los de escala regional. Por lo general los
primeros deben tener una definición muy clara como para primar sobre los
factores de escala regional. Estos últimos son los que permanentemente influyen
sobre la circulación atmosférica y las consecuentes anomalías del régimen de
lluvias. Es aquí donde radica la efectividad de los pronósticos a largo plazo:
poder entender cuales son los factores que determinan la mayor señal sobre el
comportamiento térmico y pluviométrico.
La desinformación generalizada sobre el impacto que los fenómenos del
Pacífico Ecuatorial tienen sobre las zonas productoras de la región pampeana y
el norte del país, generalmente se traducen en ansiedad cuando estos eventos
aumentan su probabilidad de desarrollo. En general se ha hecho común en el medio
una versión simplificada del impacto que estos episodios tienen sobre la región
pampeana y en muchas ocasiones se justifican determinados comportamientos
atmosféricos, forzándolos a relacionarse con algún aspecto de estos fenómenos.
Hemos tenido oportunidad de comprobar en muchas ocasiones, fundamentalmente
en nuestras conferencias para productores, la difundida creencia de que bajo
condiciones El Niño las lluvias abundantes son generalizadas y que durante un
evento La Niña predomina la escasez de agua. Las consecuencias que estos eventos
tienen sobre el patrón pluviométrico del NEA y la región pampeana, no son tan
lineales y principalmente debe tenerse en cuenta que estos eventos suelen
diferenciarse por su intensidad y duración con lo cual necesariamente las
consecuencias sobre las lluvias no siempre son las mismas.
Otro aspecto fundamental es la zonificación el impacto. Se puede asegurar con
alto grado de certeza que ante el desarrollo de un evento calido intenso (el
último fue en 02), la oferta de agua para el maíz de Entre Ríos es óptima en su
etapa hídrica crítica. Si uno analiza los rendimientos de maíz para esta zona
del país difícilmente encuentre una campaña con rindes por debajo de la media,
si esta se llevo adelante bajo condiciones El Niño. Es más, puede asegurarse que
los rendimientos están marcadamente por encima
Si se hace el mismo análisis pero esta vez siguiendo la evolución de los
rindes del trigo en Tres Arroyos, se encuentra con la misma certeza que los
resultados en campañas El Niño pueden estar igualmente por encima o por debajo
de la tendencia esperada, lo cual permite confirmar que este indicador de escala
global no es relevante para el trigo del sur de BA en su época de mayor demanda
hídrica. En este caso la zona de mar y sierras bonaerense esta mucho más
influenciada por factores de escala regional, quedando los apartamientos de las
precipitaciones muy ligados a las condiciones de temperatura que se establecen
en el mar vecino.
Por el momento los apartamiento térmicos de las aguas superficiales del
Pacífico Ecuatorial no definen el típico aspecto que presenta la zona ante el
desarrollo de un evento El Niño. Sin embargo, los modelos que se utilizan para
predecir la temperatura superficial del mar, proyectan un aumento de la
probabilidad de que el último bimestre del año transcurra bajo la presencia de
un evento El Niño, aunque de intensidad débil.
En base a nuestra experiencia sobre el posible impacto que este evento pueda
tener sobre la distribución de las lluvias de los próximos meses, nos inclinamos
a pensar que este episodio incipiente no tendrá influencia sobre la floración
del trigo y la siembra de la gruesa.
CCA Consultora de Climatología Aplicada