Siembra de trigo en el sudeste santiagueño

Omar Puig - Delegación INTA Bandera -

Introducción

Nuestra zona tiene clima semiárido, con pérdida de agua del suelo superior al agua aportada por las lluvias de Primavera-Verano, manifestándose esto en los meses del cultivo de trigo
Cuándo nos hacemos la pregunta, ¿siembro trigo esta campaña?, También nos debemos preguntar, ¿cuál es nuestra finalidad? (económica, conservacionista o ambas). Para dar respuesta a estas preguntas, debemos recordar que nuestra zona se caracteriza por tener un clima semiárido, donde la pérdida de agua del suelo, demandada por la atmósfera (evapo-transpiración) es superior al agua aportada por las lluvias de Primavera-Verano, manifestándose esto con mayor magnitud en los meses de Invierno, coincidiendo en gran parte con el ciclo del cultivo de trigo.

Teniendo presente esta situación, si nuestra finalidad de realizar la siembra de trigo, es solo económica, tal vez los riesgos productivos sean muy altos, debido a que el período crítico del trigo, respecto a la humedad, va desde mediados del estado de encañazón hasta principio de floración (el estado de espigazón es el más crítico), que para nuestra zona se debería producir entre el 20 de Septiembre y el 20 de Octubre donde la humedad en el perfil del suelo es muy baja y la ocurrencia de lluvias son casuales, esta situación nos estaría comprometiendo seriamente los rendimientos para obtener un resultado rentable.

Si nuestra finalidad es solo conservacionista, para mantener el suelo cubierto en invierno, o mantener un plan de rotación, tal vez las alternativas, en lo que respecta a lo económico (costo de producción) pueden ser otras.

Pero si la decisión de realizar la siembra de trigo la planteamos teniendo en cuenta los dos aspectos (económico y conservacionista), sea una decisión mas que acertada, si consideramos que el trigo es un cultivo importante en la sustentabilidad del sistema agrícola a través de la siembra directa en rotación trigo-soja, por la cantidad y calidad de la cobertura de rastrojo que aporta al suelo, además el trigo aprovecha en forma eficiente los nutrientes más móviles en el suelo, como ser el nitrógeno que es fijado por la soja por intermedio de la simbiosis con bacterias fijadoras de nitrógeno del aire. Además por tener el trigo una raíz en forma de cabellera, proporciona al suelo gran cantidad de materia orgánica dejando un suelo suelto para una buena implantación de la soja. Para que el cultivo de trigo sea, rentable estas cualidades conservacionistas deben ser acompañadas por técnicas de producción, como una buena elección del lote, elección de la variedad, época de siembra, densidad de siembra, manejos culturales.

Elección del lote

En nuestra zona, por las condiciones climáticas mencionadas y teniendo en cuenta que el agua de lluvia se almacena en el perfil del suelo y desde allí los cultivos la absorben para su utilización en el resto de la planta, tal vez el aspecto más importante al elegir el lote para la siembra de trigo, sea la capacidad del mismo de retener la humedad de las lluvias producidas en Otoño. La acumulación de agua en el suelo depende de la capacidad de retención de agua que es característica de cada suelo y de la velocidad de infiltración de la misma, esta cualidad la adquieren los lotes que vienen de varios años de agricultura en sistema de siembra directa, donde ya se encuentran estabilizados en su estructura y textura, con buena cobertura de materia orgánica en superficie y ubicados en los sectores más bajos del campo.

Estos lotes se caracterizan por tener una textura media.

El factor clave para alcanzar mejores resultados en la agricultura de secano, como lo es nuestra zona, es tratar de maximizar el uso de agua de lluvia por parte de los cultivos. En el caso del trigo, una vez lograda la implantación, el cultivo debe afrontar un período invernal seco durante el cual transcurren importante etapas de desarrollo como el macollaje y gran parte del encañado, y generalmente se cumplen a expensas del agua almacenada en el perfil del suelo. A partir del momento de espigazón, que eligiendo adecuadamente la variedad y época de siembra debería ocurrir inmediatamente pasado el riesgo de heladas tardías (Septiembre). Luego la probabilidad de lluvia aumenta, y la disponibilidad hídrica generalmente resulta suficiente para completar el llenado de grano.

Siempre es conveniente hacer un análisis físico-químico del suelo para determinar la disponibilidad de nutrientes y su capacidad de retención de agua.

El lote debe tener un PH comprendido entre 6 y 7,5.

Los lotes de desmonte para la siembra de trigo en nuestra zona, no son recomendables por dos razones.

  • No tienen capacidad de retención de humedad debido a su poca estabilidad en su estructura y textura (son muy sueltos).
  • Presentan en general una alta fertilidad, que en el caso de disponer de humedad conduce a un crecimiento excesivo que produce el vuelco de las plantas.

Epoca de siembra

En nuestra zona debido a que las lluvias se cortan en los meses de Abril y Mayo son recomendables las siembras tempranas (segunda quincena de Mayo) con variedades de ciclo largo o intermedia, para aprovechar la humedad disponible en el perfil del suelo para lograr una buena germinación y un buen macollaje, que son dos pilares importantes que definen los rendimientos. Generalmente se llega a estos estados con la humedad acumulada en el suelo.

Es importante combinar la fecha de siembra con el ciclo de la variedad de tal manera que los períodos críticos del trigo en relación con las temperaturas, no coincidan con el período de heladas tardías y el período de altas temperaturas de Octubre.

Elección de variedades

Al elegir el material a sembrar es fundamental tener en cuenta su capacidad de soportar las condiciones de estrés hídrico
En nuestra zona debido a las posibles condiciones de estrés hídrico a que podemos estar expuestos en algunas de las fases del cultivo, al elegir el material a sembrar es fundamental tener en cuenta su capacidad de soportar estas condiciones, o sea elegir una variedad adaptada a nuestras condiciones, con buen comportamiento sanitario, ya que con las bajas expectativas de rendimiento y precio, no podemos darnos el lujo de pensar en hacer un tratamiento químico para enfermedades desde el vamos.

En cuanto al ciclo de la variedad son convenientes las variedades de ciclo largo para realizar siembras tempranas, debido a que se adaptan mejor, al aprovechar las mejores condiciones de humedad al implantarse mas temprano y logran mayor cantidad de macollos, lo cual significa mayor cantidad de raíces y mayor cantidad de raíces significa que es mayor la profundidad de las mismas. Todo ello induce al mejor aprovechamiento del agua acumulada en el suelo. Las variedades de ciclo corto no son las más recomendables para nuestra zona debido a que concentran la fase reproductiva en un período muy corto de tiempo que predispone los rendimientos a las condiciones climáticas (falta de lluvias). Además dejan muy poco rastrojo como cobertura para un sistema de siembra directa.

Mantener la humedad en el perfil de un suelo con buena cobertura, es de suma importancia si tenemos en cuenta que el trigo produce entre 10 y 13 kilos de grano por cada milímetro de agua que utiliza. Si logramos realizar una siembra con 150 mm acumulados en el perfil del suelo, en lotes con capacidad de retención de agua y buena cobertura de materia orgánica en superficie, nos estamos asegurando un rendimiento entre 1500 y 1900 kg./ha mas allá de alguna posible lluvia durante el ciclo del cultivo.

En las últimas tres campañas, las variedades que mostraron buen comportamiento en la zona fueron:


Densidad de siembra

Por tratarse de un cultivo compacto, se debe lograr un buen stand de plantas. La densidad de siembra esta en relación a la capacidad de uso del suelo, a la época, al cultivar y al sistema de siembra, variando en rango aproximado de 200 a 300 plantas por metro cuadrado, siendo las mayores densidades para las siembras tardías, significando entre 80 y 100 kg./ha de semilla de buena calidad.

Nosotros en nuestra zona debemos buscar las siembras de menor distancia entre línea (17 cm) para lograr una rápida cobertura del suelo para evitar la pérdida de humedad del suelo y la competencia con las malezas.

En nuestra zona no es recomendable la siembra con cajón sembrador debido a la pérdida de humedad que se produce al mover el suelo.

Manejos Culturales

Debido a nuestra necesidad de ser eficientes en la economía del agua acumulada en el perfil del suelo, es de gran importancia el control de malezas para evitar la competencia de la humedad, antes y después de la siembra. Cuando nuestro lote proviene de un rastrojo de soja, el barbecho químico debe realizarse con la anticipación que el crecimiento de la maleza permita, y no con la posible fecha de siembra del trigo, debido que si la soja es cosechada temprano, las malezas pueden consumir gran cantidad de agua hasta decidir la siembra.

Los controles de malezas en postemergencia del cultivo deben realizarse en estado de plántula de la maleza y teniendo en cuenta la posible residuabilidad de algunos herbicidas que pueden afectar a los cultivos posteriores.