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La percepción general de los operadores es que el próximo informe del USDA sobre condición de los cultivos va a mostrar una desmejora en las estimaciones de producción. Todos esperan una baja en el volumen estimado de soja.

Tal percepción está avalado para los resultados que se están obteniendo de los viajes que realizan empresas por la zona de cultivo para evaluar cómo evoluciona la soja.

Por ello, el ambiente de negocios de los últimos días es de expectativa, al punto de que no se advierten ventas agresivas en futuros; en tanto que el temor a un mayor deterioro en la cosecha norteamericana crece poco a poco.

Las temperaturas frías que estuvieron registrándose en la zona sojera por excelencia de EE.UU. han dejado sus efectos sobre la condición de los sembradíos. Los viajantes han quedado impresionados por las desmejoras.

El informe reciente del USDA confirmó el deterioro de las plantas por el clima seco y extremadamente frío.

De lo expresado allí, queda claro que el área buena a excelente pasó del 73% al 69%, con una pérdida mucho más grave de la esperada.

Según los que han recorrido la zona sojera, en las áreas ubicadas más al norte y al oeste, se advierte una menor cantidad de chauchas frente al aspecto que presentan las plantas. Las plantas estarían mejor de lo que presentan las chauchas.

Así que una simple mirada sería engañosa. Hay que bajar al potrero y contar las chauchas.

Por el contrario, los viajantes informan que no se notan señales de enfermedades o plagas de gravedad.

En tal cuadro, las empresas privadas se mantienen más escépticas respecto al volumen a cosechar respecto a lo que pensaban hace tan sólo unos quince días atrás. Está el caso de ProFarmer que ha proyectado la producción de soja de EE.UU. en un volumen de 76,34 millones de toneladas; así también World-perspectives Inc que ha evaluado que la producción alcanzaría a 77,6 millones de toneladas.

Como se aprecia, la cosa es inferior a lo estimado oficialmente. Las estimaciones privadas están bastante por debajo de lo estimado por el USDA, en su último informe (78,4 millones de toneladas).

En tanto, Asia permanece quieta. Y pocos son los cambios que se ven. La industria aceitera de la región sigue retraída. Japón y Corea del Sur tienen un stock adecuado como para enfrentar sus requerimientos inmediatos.

Pese a ello, la imprevisible caída de la producción de soja de EEUU bien podría provocar un despertar por parte de los demandantes y evitar una baja adicional de precios.

Toda noticia negativa de producción proveniente de EE.UU impacta de lleno en el mercado mundial. No se trata de algo que vaya a dar vuelta el mercado, pero sí que podría entonar los precios.

Por lo pronto existen rumores de que grandes vendedores en la región -en su mayoría, las multinacionales- están exigiendo el depósito de fuertes garantías antes de cerrar negocios con los aceiteros chinos. Ello ya es un indicio. A su vez, los industriales aceiteros japoneses estarían considerando comprar soja nueva estadounidense para embarcar en octubre.