Sin embargo, las precipitaciones poco intensas pero continuas están generando inconvenientes en aquellas áreas que venían con buenas reservas hídricas desde el otoño.

Éste es el caso del sur de Córdoba, donde luego de una primavera muy seca y un verano con lluvias prácticamente normales, se han acumulado muchos milímetros en el mes de mayo pasado, lo cual fue inusual para la época. En la localidad de Laboulaye, por ejemplo, se registraron alrededor de 175 milímetros, cuando el valor normal para la época es de 35 milímetros (ver figura).

No es sólo que en la zona hayan caído 140 milímetros de más, sino también la altura del año en que esto ha sucedido. El sur de Córdoba forma parte de una cuenca endorreica, es decir, sin un sistema de drenaje organizado que “saque” el agua hacia arroyos y luego ríos. Entonces, los excesos hídricos siguen alguno de estos caminos: se van evaporando lentamente hacia la atmósfera, son consumidos por la vegetación o infiltran hacia la napa freática, que se acerca paulatinamente a la superficie. Cuando las lluvias excesivas se registran en otoño, la evaporación y el consumo de la vegetación son pobres, y se mantienen en niveles mínimos durante el invierno, por lo tanto la eliminación de los excesos hídricos por evapotranspiración es ineficiente.

Los excesos entonces permanecen mucho tiempo en la superficie o cerca de ella, pasando luego a la napa, que asciende. Luego, cuando la napa se acerca a la superficie, aún lluvias normales producen efectos indeseados. En La Mañana de Córdoba se ha publicado: «Necesitamos mejorar el control de las malditas inundaciones; acepto que mucho se ha hecho pero no basta y aún tenemos un 30 por ciento o más del Departamento Roque Sáenz Peña inundado, encharcado, salinizado y sin caminos aptos para la producción», expresó el presidente de la Confederación de Asociaciones Rurales de la Tercera Zona (CARTEZ), Néstor Roulet, en la ceremonia oficial de inauguración de Exposur 2004 que se desarrolló en Laboulaye.

El problema de los excesos en zonas muy extensas de la región más productiva del país son, en efecto, cada vez más frecuentes. Se debe esto a varios factores, como el aumento progresivo de las precipitaciones, el uso agrícola del suelo, etc. Los publicitados “periodos húmedos” y “periodos secos” siguen siendo una conjetura, sin aplicación práctica. La realidad es que, no sólo en la región pampeana sino en otras áreas de nuestro país (y en distintas partes del mundo, por ejemplo en USA) se observa un incremento en la frecuencia y magnitud de los eventos meteorológicos adversos. Su relación con el cambio climático global es también, hasta ahora, poco más que una conjetura.

Como decíamos, la frecuencia de los fenómenos adversos como sequía o inundaciones es cada vez mayor. Actualmente se han otorgado ayudas especiales por emergencia a productores jujeños afectados por inundaciones, a ganaderos de Salta, a tabacaleros de Tucumán, y próximamente a las provincias de Mendoza y Catamarca. Las compañías de seguro también han observado en las últimas campañas una mayor incidencia de granizo y otros factores determinantes de mermas en los rindes. Otro tema pendiente.