“Se confirmó lo que ya sabíamos: que categóricamente no era posible que
nuestros cítricos tuvieran alguna vinculación con el bioterrorismo”, señaló ayer
a LA GACETA el presidente de la Asociación Tucumana del Citrus (ATC), Enrique
Prado. De esta manera, el dirigente se refirió al reconocimiento, por parte del
Gobierno de Estados Unidos, de que el cargamento de limones tucumanos que
secuestró y luego destruyó no contenía bacterias nocivas para la salud humana,
como sospechaban en ese país.
El 29 de julio pasado, un e-mail anónimo alertó al Departamento de Agricultura
de EE.UU. sobre que se acercaba a Nueva York un barco que transportaba una carga
de limones argentinos contaminada con una peligrosa sustancia biológica. La
Guardia Costera de ese país detuvo el barco con la partida de limones y se
resolvió destruir la carga, compuesta por cinco contenedores con 125 toneladas
de limones tucumanos, que iban rumbo a Montreal, Canadá. El cargamento era
exportado por orden y riesgo de la compañía comercializadora Pampa Store.
Tras diversos análisis realizados en el cargamento, el Departamento de Estado
norteamericano tuvo que pedir disculpas formales a la Argentina, cuyas
autoridades habían elevado una queja por el episodio. Un informe del
Departamento de Estado enviado a las autoridades argentinas detalla el proceso
realizado a los cinco contenedores. Primero se los congeló, para matar cualquier
posible virus. Luego, los contenedores fueron sometidos a altas temperaturas, de
unos 200 grados, para aniquilar su posible contaminación con la temible bacteria
ántrax. Según el informe, comenzó a brotar por algunas hendiduras un jugo
viscoso y amarillento. Se supo, luego de un análisis, que la sustancia era
simplemente jugo de limón.
El propietario de Pampa Store, Federico Piccone, quien cotizó en U$S 70.000 la
partida de limones que perdió, anunció que iniciará una demanda judicial contra
las autoridades estadounidenses por daños y perjuicios.
Despecho
Un funcionario argentino reveló que EE.UU. pidió disculpas al país y prometió
que va a establecer un método de trabajo para que no se repita este tipo de
situaciones. Según la fuente, el FBI confirmó que el mensaje anónimo procedía de
Canadá. Piccone insiste en que un empresario de ese país realizó la denuncia por
despecho. El propietario de Pampa Store denunció que había decidido no venderle
a un importador, quien luego amenazó con que, si no recibía los limones, los iba
a trabar de cualquier manera, tras lo cual apareció el anónimo.
El presidente de la ATC opinó que el Gobierno de EE.UU. debería realizar un
desagravio público al limón tucumano, en el que acepte el error cometido. “Ese
desagravio debería liberar definitivamente de sospechas a la citricultura
tucumana”, subrayó Prado.
La misión europea que auditará al sector llegaría mañana a la provincia
Los citricultores tucumanos esperan con tranquilidad la llegada de la misión
de técnicos de la Unión Europea (UE), que mañana arribaría a la provincia para
inspeccionar fincas, empaques y depósitos de cítricos. La visita se lleva a cabo
en el marco del acuerdo sanitario firmado este año entre la Argentina y las
autoridades del bloque, luego de que España suspendió transitoriamente el
ingreso de la fruta argentina por haber detectado partidas de fruta de este país
con enfermedades cuarentenarias.
“La citricultura de Tucumán está preparada para esta inspección. El trabajo en
esta provincia es muy importante, y el auge de la actividad se debe a la
tremenda competencia surgida entre las empresas locales del sector. Esto provocó
que Tucumán se transforme en un enemigo difícil de vencer”, señaló el presidente
de Argenti Lemon, Alvaro Bulacio. Ponderó el trabajo que se ejecuta en las
quintas con limones, donde se llevan a cabo fumigaciones de cobre para prevenir
la cancrosis, con lo cual se tiene control de esta enfermedad.
Aseguró además que los empaques son ejemplares. “Cuando recorremos empaques en
el mundo vemos que los de Tucumán tratan mucho mejor a la fruta, con movimientos
más suaves, dado que nuestro limón tiene que estar perfecto para afrontar viajes
de 30 días”, apuntó. Destacó que los empaques valencianos o californianos
destinan la fruta que procesan sólo a mercados internos, por lo cual no tienen
las exigencias de los establecimientos tucumanos.
Por su parte, el propietario de la firma Citrusvil, Vicente Lucci, opinó que el
conflicto con la citricultura española se resolverá de la forma más razonable.
“Pienso que las puertas seguirán abiertas por toda la Comunidad Económica
Europea, porque nadie podrá olvidar ni la posición que tiene la citricultura de
Tucumán ni el prestigio que esta ganó en todos estos años”, remarcó. Recordó que
Tucumán es la primera región del mundo productora, exportadora e
industrializadora de limones. Insistió en que los controles sanitarios en la
citricultura tucumana son demasiado duros. “Estamos haciendo muy mucho y estimo
que van a quedar abiertas las puertas de los mercados europeos”, concluyó Lucci.