El mes de julio, inusualmente húmedo hacia el final, produjo importantes recargas en el perfil de humedad, las cuales sobre sectores del norte y este de BA, se transformaron en excesos con las lluvias de la semana pasada.
Esto ha configurado un panorama de reservas holgadas en los dos núcleos trigueros principales de la región pampeana, por sectores excesivas.

Las actuales condiciones de humedad presentan un importante reservorio para la evolución del trigo durante los próximos 45 días. Para cuantificar la situación podemos observar en el mapa que acompaña este texto, que las principales áreas trigueras no exigen agua para los próximos quince días para mantener la buena situación hídrica. Esto plantea entonces, la posibilidad cierta de que el cultivo recién implantado o el que está macollando recorra las próximas etapas dentro de un contexto de humedad excesiva, fundamentalmente los que se desarrollan sobre zonas del noreste y el sudeste de BA.

Por otra parte, en el mapa se observa el claro quiebre hacia una fuerte demanda de agua sobre el norte de CB, el noroeste de SF y en menor medida sobre el centro de SF y ER. Esta demanda es un desprendimiento de la sequía que esta afectando el oeste del NEA. En esta zona la situación deficitaria se arrastra desde el fracaso de las lluvias de finales de verano y otoño. Las mimas estuvieron apartadas de los registros necesarios para ingresar con el perfil cargado a los meses donde habitualmente llueve muy poco en la zona. Consecuentemente el área agrícola del oeste del NEA y el sector norte de la región pampeana que esta siendo influenciado pro esta situación, tienen pocas chances de revertir sus falencias durante lo que resta del mes. A medida que corra el mes de setiembre es probable que los sistemas precipitantes comiencen a activarse.

El resumen de las condiciones actuales nos posiciona para vislumbrar el posible arranque de la gruesa, fundamentalmente atendiendo el importante repunte en la intención de siembra de maíz. Respecto de esta actividad, es donde la abundante humedad actual constituye un fuerte respaldo y perfila un inicio muy conveniente.

Esta claro que a medida que avanza setiembre la pérdida por evapotranspiración se va incrementando, sin embargo los últimos 30 días han mostrado una importante persistencia del flujo del norte. Este elemento es un indicador de que las lluvias deberían portarse dentro del rango de lo esperado y de esta manera los almacenajes evolucionarían satisfactoriamente. El mes de setiembre es un mes de transición hacia una mayor oferta de agua, que estadísticamente se da dentro del semestre cálido.

La estadística es una herramienta que nos permite discernir cual es el valor mas probable de una determinada variable. Así por ejemplo podemos establecer cual es la lluvia normal de setiembre para la localidad de Laboulaye (CB). O sea podemos establecer los que habitualmente llamamos un patrón pluviométrico. Sin embargo, la estadística no es un elemento de pronóstico, o sea que los apartamientos futuros del campo de precipitación no pueden preverse a partir de ella. Para ellos se deben recurrir a indicadores regionales o globales que permitan establecer cierta evolución del estado del tiempo a plazos extendidos. Fundamentalmente es importante conocer como se desenvolverán los flujos de humedad en capas bajas y medias de la atmósfera. Una vez que se perfila un potencial comportamiento pluviométrico, se recurre nuevamente a la estadística para generar posibles escenarios.

Actualmente toda la información referida al clima gira en torno a la posibilidad del inicio de un episodio cálido (El Niño). Durante el mes de julio hubo un importante incremento de la temperatura superficial del mar sobre el Pacífico central. Es un indicador que tiende a pensar que se estaría desarrollando la fase inicial de un evento cálido. De todas maneras, más del 50% de los modelos de pronóstico, mantienen el estado neutro para el último trimestre del año. Si efectivamente se afianza el insipiente calentamiento del Pacífico central, se estaría ante la presencia de un evento débil, el cual no tendrá influencia para la época de siembra de la gruesa. Es decir que este indicador de escala global, no explicaría eventuales apartamientos de la precipitación sobre la región pampeana, al menos durante octubre y noviembre.

Teniendo en cuenta indicadores de escala regional, las condiciones de humedad actual y revisando la historia a través de la estadística, podemos inferir que un estado de reservas normales, adecuado para la siembra del maíz y la soja se perfila con muy buenas posibilidades. Es importante remarcar que la transición estacional siempre presenta fuertes perturbaciones en el flujo atmosférico, las cuales suelen generar mucha variabilidad en las precipitaciones del bimestre setiembre-octurbre