Los operadores citrícolas españoles y de ultramar huyen de las trabas “suplementarias” de las inspecciones valencianas. Los importadores de cítricos del hemisferio sur están desviando la llegada de barcos y contenedores que, en un principio, tenían previsto recalar en puertos de la Comunidad Valenciana. Ahora prefieren llegar a Tarragona, Cartagena, Huelva o incluso Italia para evitar lo que consideran trabas de la inspección valenciana.
Las grandes empresas exportadoras de cítricos de Uruguay, de Sudáfrica o de la Argentina no quieren tener problemas ni correr mayores riesgos, de modo que decidieron desviar buena parte de sus envíos que llegan a España. Quieren evitar la segunda inspección fitosanitaria que se implantó en la Comunidad Valenciana y, sobre todo, la exigencia de esperar hasta 72 horas para que sean revisados los cargamentos, más la incertidumbre en caso de que hallen algo sospechoso de ser plaga de cuarentena.
De igual manera, las grandes firmas importadoras, sobre todo las grandes cadenas de distribución comercial, no quieren arriesgarse a que sus nombres puedan aparecer en cualquier momento mezclados con hipotéticas retenciones o rechazos de mercancía.
En consencuencia, gran parte de las naranjas, mandarinas y limones que iban a ser descargada en puertos de la Comunidad Valenciana y procesados en instalaciones frutihortícolas de esta región, se están desviando a Huelva, Cartagena, Tarragona, Marsella y puertos italianos.