La semana pasada estuvo signada por una pronunciada baja de los precios a raíz de la menor presión la demanda.
El jueves pasado, la verdad es que el ánimo de muchos parecía caerse con casi tanta fuerza que los valores en el mercado. Y no es para menos.
Sin embargo vale recordar algunas cosas que pueden ayudar a deglutir este negro proceso, e incluso a ver las cosas con algo más de optimismo del que transmiten algunos analistas y operadores.
Es común que la proximidad de fin de mes influya en los compradores a presentar valores más bajos para cerrar negocios pendientes de fijación. Es bastante usual que se registren bajas hacia finales de mes.
Así las cosas, el movimiento en los mercados locales fue escaso. Lo fue básicamente porque los productores - vendedores aguardan mejores precios para vender la soja que todavía tienen en sus manos. Se trata de un volumen próximo a 11 millones de toneladas de soja, acopiadas en el campo, los silos de los pueblos y en los puertos. ¿Y este que tiene de positivo para los precios? En principio nada. Pero si se toma en cuenta que el productor no está apurado en vender, la cuestión cambia, porque aún cuando haya mucho por vender todavía, la realidad es que no se harán ventas precipitadas. Y el mercado lo sabe.
Los precios del jueves y viernes pasados fueron casi un 10% menores a los del viernes 23. Lógicamente, la caída fue terrible. Sin duda: un duro golpe. Pero hay un consuelo: los precios de la semana pasada son bastante más altos que los $ 440 pagados el año pasado a la misma fecha.
En los mercados de afuera, las primas FOB del poroto de soja se fueron afirmando. Las primas pasaron de +35 a +58 centavos de dólar por bushel, producto de la presión demandante externa, ya que se habrían cerrado algunos negocios por soja argentina.
Hay una cuestión que llama la atención. Si se restan los gastos de fobbing, podrá apreciarse que el FAS teórico de la exportación de grano estuvo cerca de los 174 dólares por tonelada en el mercado interno. En pesos, esto es alrededor de $ 520 por tonelada. Como fácilmente se advierte, el precio del jueves y del viernes está muy alejado de este valor.
Ello quiere decir que el productor tiene paño para esperar alguna mejora en tanto y en cuanto el precio internacional no caiga más.
La semana actual comenzó con bajas en Chicago. Y aunque leves, siguieron la tónica de la pasada. Y sin mayores cambios en el mercado local. Todo ello al compás de las condiciones climática favorables de EE.UU.
Las estimaciones privadas revelan excelentes rindes promedio para la soja estadounidense, con una idea de 27 qq/ha. Más aún, de cumplirse algunas proyecciones de producción, inclusive prevén una duplicación del stock final estadounidense 2004/05.
Sin embargo todavía es temprano para asegurar tales números. No sería tan
raro que luego se corrijan tales estimaciones para abajo. En muchas ocasiones,
la cosecha norteamericana de soja se ha agrandado o achicado considerablemente
en el transcurso de agosto. Por lo tanto, es lógico esperar una alta
volatilidad en las próximas semanas, según cómo evolucione el tiempo. Que
viene de arriba y no de los estimadores.
Está bastante claro que existe un achatamiento en la plaza local, más allá de
pedidos coyunturales externos y de la evolución de Chicago. Se nota una demanda
cubierta con las compras realizadas y un elevado porcentaje de compras sin
precio fijado.
Los analistas de Oil World pronostican que se sembrarán 14,1 millones de
hectáreas con soja 2004/05 en nuestro país. Esta baja estimación del
organismo estaría dada por:
- la fuerte baja de precios de los últimos dos meses, tanto en Argentina como en el mundo;
- un aumento venidero en el área de trigo, maíz y otros granos, parcialmente por la necesidad de rotación;
- el irregular desempeño de la soja en áreas tradicionales trigueras y girasoleras, durante el año pasado, que invita a los productores a volver al girasol y a lo convencional;
- la amenaza de la roya en Asia llevaría a un aumento de los costos de producción por fumigación y elevaría el riesgo de producción. No sería descartable que la roya asiática se extienda las principales provincias productoras de soja argentinas hasta principios del año próximo.
Por ello, Oil World estima la producción 2005 en un volumen de tan sólo 36,8 millones de toneladas.
Por otra lado el mercado asiático todavía no muestra signos de recuperación. En China, los industriales tienen serias dificultades financieras; los márgenes son severamente negativos pues se habla de márgenes negativos entre 70 y 80 dólares por tonelada.
El resto de la demanda asiática también mostraba una demanda deprimida, a partir de los últimos brotes de gripe aviar. Tailandia es uno de los países más afectados en la actualidad, con un serio segundo brote. Y hay pequeños incidentes informados en Vietnam, China e Indonesia.
A principio de este año se registraron brotes de gripe aviar en varias naciones orientales, que condujeron a la muerte o al sacrificio de 100 millones de aves.
Los bajos márgenes de la ganancia no sólo se limitan a China; también se dan en otros países orientales, como el caso de Japón, un habitual demandante de soja.
Una noticia alentadora viene de la India. Esta nación continúa con condiciones adversas para sus cultivos oleaginosos. Por ello deberá recurrir en cualquier momento a la harina de soja sudamericana.
Los cultivos de verano de India tendrían, según la mayor parte de los analistas, una baja del 15 al 20% respecto de la temporada precedente. Los famosos monzones no se han comportado como lo usual. Así las lluvias han sido sustancialmente inferiores en los últimos tiempos.