En general se ha hecho común en el medio una versión simplificada del impacto que estos eventos tienen sobre la región pampeana y en muchas ocasiones se justifican determinados comportamientos atmosféricos, forzándolos a relacionarse con alguna aspecto de estos indicadores de escala global, perdiendo de vista cuestiones elementales de la escala regional.

Hemos tenido oportunidad de comprobar en muchas ocasiones, fundamentalmente en nuestras conferencias para productores, la difundida creencia de que bajo condiciones El Niño las lluvias abundantes son generalizadas y que durante un evento La Niña predomina la escasez de agua. Las consecuencias que estos eventos tienen sobre el patrón pluviométrico del NEA y la región pampeana, no son tan lineales. Principalmente debe tenerse en cuenta que estos acontecimientos, que acoplan el comportamiento del mar y la atmósfera, suelen diferenciarse por su intensidad y duración con lo cual necesariamente las consecuencias sobre las lluvias no siempre son las mismas.

Otro aspecto fundamental es la zonificación el impacto. Se puede asegurar con alto grado de certeza que ante el desarrollo de un evento calido intenso (el último fue en 02), la oferta de agua para el maíz de Entre Ríos es óptima en su etapa hídrica crítica. Si uno analiza los rendimientos de maíz para esta zona del país difícilmente encuentre una campaña con rindes por debajo de la media, si esta se llevo adelante bajo condiciones El Niño. Es más, puede asegurarse que los rendimientos están marcadamente por encima.

Si se hace el mismo análisis pero esta vez siguiendo la evolución de los rindes del trigo en Tres Arroyos, se encuentra con la misma certeza que los resultados en campañas El Niño pueden estar igualmente por encima o por debajo de la tendencia esperada, lo cual permite confirmar que este indicador de escala global no es relevante para el trigo del sur de BA en su época de mayor demanda hídrica. En este caso la zona de mar y sierras bonaerense esta mucho más ligada a indicadores de escala regional, quedando los apartamientos de las precipitaciones muy ligados a las condiciones de temperatura que se establecen en el mar vecino.

Es muy relevante entonces, entender que el impacto de estos fenómenos no es común a toda la región pampeana y se diversifica según el trimestre considerado y la zona estudiada.

El cuadro que acompaña este texto (IRI: The International Research Institute for Climate Prediction), resume el pronóstico para lo que resta del año de los fenómenos del Pacífico Ecuatorial. Como puede observarse a medida que nos adentramos en el semestre cálido aumenta la probabilidad del desarrollo de un evento El Niño, aunque sin superar las condiciones neutrales. De nuestra experiencia en el manejo de esta información (la cual no es generada por ninguna Institución en Argentina), estos pronósticos ingresan en una etapa de mayor confianza a partir de Setiembre.

Por el momento debe considerarse altamente probable la continuidad de las condiciones neutrales. Es posible que la siembra de la campaña gruesa se lleve adelante dentro de este contexto, por lo cual cualquier apartamiento (tanto en uno como en otro sentido) del patrón de precipitaciones, no deben ser ligados a estos fenómenos de escala global. Esta condición es permanentemente monitoreada por los Meteorólogos de CCA y será expuesta en los sucesivos artículos que se presenten en esta página.

Las precipitaciones de los últimos días han sido abundantes sobre las zonas deficitarias de la región pampeana y en menor medida sobre la franja este. Esto configura un panorama óptimo en las reservas de humedad. Estas recargas son muy oportunas poniendo la mirada en el inicio de la gruesa y atendiendo que el mes de agosto es un mes en que el sistema es pasible a retener la humedad. El oeste del NEA, presenta el panorama contrario. Probablemente tienda a mejorar su situación en Setiembre, una vez que comiencen a activarse los mecanismos de inestabilidad propios de la región, que se afianzan durante el semestre cálido.