Ésta parece ser la situación de los últimos meses en el mercado sojero. El productor no está entrenado para un mercado de tanta volatilidad como es el de la soja, el más inestable de todos los commodities agrícolas.

Con los pronósticos climáticos de efecto bajista, los fondos especulativos, que resultaron ser vendedores netos al término de este período, han tenido el papel central y son los que potencian hacia las baja y la subas en los movimientos del mercado.

Sin perspectivas de que el clima en EE.UU. dé sustos en lo inmediato y, por lo tanto, cambie la tónica depresiva en los precios, los operadores se mostraron más propensos a vender. Y como el mercado es, hoy por hoy, fuertemente climático, la falta de noticias negativas en EE.UU genera un movimiento vendedor que es potenciado por los fondos de inversión, de neto corte especulativo.

Sin embargo, la cuestión desde el punto de vista de los stocks sigue siendo comprometida. Para la campaña que está transcurriendo en EE.UU., el USDA bajó otra vez los stocks finales 2003/04, dejándolos en el nivel más bajo desde 1976/77; esto es 2,85 millones de toneladas métricas.

Con respecto a la próxima temporada, el USDA bajó el stock final 2004/05 a 5,7 millones de toneladas métricas. La baja en la estimación está dada por una menor oferta productiva, sólo parcialmente compensada por una reducción en el uso.

El USDA ahora calcula la cosecha de EE.UU en 80 millones de toneladas; este cálculo fue disminuido por partida doble: menor área y ligera caída en el rendimiento (26,8 qq/ha).

Para las producciones de Argentina y Brasil, el USDA mantuvo un enfoque de buenas cosechas. Este enfoque opera en contra de los precios. Sus cálculos hablan 39 y 66 millones de toneladas, respectivamente. Para el período 2003/04, los volúmenes calculados siguieron en 52,6 millones de toneladas para Brasil y en 34 millones para Argentina.

A nivel mundial, la producción 2004/05 se vio reducida en 400.000 toneladas, a 224,57 millones, basándose en la reducción calculada para EE.UU. de casi 700 mil toneladas, a 80,01 millones. El stock final aumentaría a 47 millones de toneladas.

En la Argentina, en tanto, el mercado sigue a los saltos. Pero se ve claramente una tendencia a la baja, desde hace unos dos meses.

En Asia, los mayores compradores de soja -China y Japón- están, por el momento, retirados. Los números de su industria procesadora siguen sin cerrar, en la medida que la demanda por harina no da muestras de reaparecer.

La actividad del mercado ha estado basada en la demanda por aceite de soja. Ello se refleja perfectamente en la mejora de las primas FOB del aceite argentino, al igual que en las del producto brasileño.

Justamente, las declaraciones juradas de ventas al exterior muestran que hay un 5% más de aceite de soja en lo que va del año, respecto de lo vendido el año pasado. Esta situación se advierte con mayor claridad en julio. En la primera quincena de este se ha vendido un 40% más que en la primera quincena de julio del año pasado. Los demandantes de aceite de soja argentino han sido China, Irán e India, entre otros.

Pero básicamente, los precios siguen dependiendo de los fondos y del mercado climático venido de EE.UU. En tanto sea así, el productor deberá acostumbrase al ping-pong.

Pero cuidado: que las alzas y bajas no oculten la tendencia, que hasta ahora a sido a la baja; al menos desde mayo a la fecha.