Setenta mil toneladas menos que el año pasado tendría la cosecha de
ciruelas para deshidratado en California en la actual temporada, lo que
representa una disminución del 60%.
Así lo confirma un reciente informe elaborado por la “Reista del Campo” en
el que se señala que las altas temperaturas que afectaron las chacras en plena
floración y su efecto sobre la polinización explican las cuantiosas pérdidas.
Dichas mermas se estiman en u$s 180 millones si se valora el producto según
precios de exportación del 2003. La cosecha proyectada será la más baja de la
que se tenga registro, los que se remontan a 1920.
California produce prácticamente el 100% de las ciruelas para deshidratado de
EE. UU. A su vez, los norteamericanos son líderes mundiales tanto en
producción como en exportaciones, lo que permite anticipar los efectos que este
hecho tendrá en el mercado mundial del producto.
Según el USDA, los cuatro principales productores de ciruelas deshidratadas en
el mundo son EE. UU., Francia, Chile y Argentina. Dichas naciones presentaron
una oferta conjunta de 239.000 toneladas en la temporada 2003/04. De ese
volumen, el 66% fue aportado por los estadounidenses. En términos de
exportaciones, EE. UU. controla cerca del 60% de las ventas al exterior de los
países mencionados.
En los últimos cinco años las exportaciones de ciruelas deshidratadas de EE.
UU. han fluctuado entre 64.000 y 83.000 toneladas, las cuales han reportado
ingresos de entre u$s 128 millones y u$s 149 millones.
Los envíos han alcanzado los mercados de 86 países ubicados en los cinco
continentes. Los más relevantes han sido Japón, Alemania, Italia, Canadá,
Reino Unido, Holanda y Bélgica. Estos compradores representaron en el 2003 el
65% de los ingresos generados por los exportadores de ciruelas secas de EE. UU.
En condiciones normales, la industria de los deshidratados en EE. UU. destina un
60% de la producción a abastecer el mercado interno. De ahí que la baja de
California pudiera repercutir internacionalmente.
De hecho, la oferta proyectada no alcanza para abastecer el mercado
estadounidense.
En este escenario, los stocks de las temporadas anteriores serán claves en la
determinación de los precios, información que no está disponible por ahora.
Chile exportó el año pasado más de 31.000 toneladas que se destinaron a 56
países y que reportaron u$s 40 millones.
En nuestro país se trabajaron durante la temporada pasada cerca de 30.000
toneladas de ciruela de las variedades D’agen y Presidente, en menor
proporción.
La baja oferta en la producción norteamericana va a tener un doble efecto en la
actividad de nuestro país.
Por un lado, las empresas esperan una mayor producción de ciruelas para la
temporada que se avecina, puesto que en la presente las mermas se hicieron
sentir. De no existir problemas climáticos graves para el próximo año habrá
que esperar un volumen importante de fruta.
Por otro lado, el hecho de que Estados Unidos limite sus exportaciones para este
tipo de productos permite ingresar en terceros mercados con la oferta argentina
sin problemas.
“El alto volumen local que se puede esperar no va a afectar los precios
finales del producto en destino puesto que el principal exportador de ciruela
deshidratada, que es Estados Unidos, no tiene los volúmenes para sostener la
actual demanda de los mercados”, destacó Héctor Frías, gerente regional de
la firma Werthein SA.
Los principales destinos para la ciruela deshidratada argentina son Brasil y
España.