Vamos a lo nuestro.
Está clara la posición de China en materia de soja. Se trata de un país que tiene una política de estado para industrializar la soja. Al punto tal que compra del exterior poroto de soja y lo industrializa internamente.
Pero en un momento dado y habida cuenta de su posición importadora de poroto de soja en el mundo, las autoridades y los industriales de China decidieron influir en el mercado internacional, dado el peso de este país.
Al comenzar el año, China contaba con un más o menos aceptable nivel de existencias. Además hubo una estrategia de compras que alentaron el ingreso de poroto de soja proveniente del exterior, como es el caso de Argentina y Brasil, dos importantes protagonistas de la oferta.
Pero desde los primeros días de junio, la estrategia china comenzó a virar. Y el mercado internacional lo sintió inmediatamente. Acá en la Argentina luego de haber alcanzado un valor de $70 por quintal llegamos en pocos días a un piso de $51 por quintal. Ahora el mercado parece haberse estabilizado en un nivel de $57/59 por quintal.
Desde mediados de junio y principios de julio, este país fue frenando sus compras. Bajo la cortina de impedimentos sanitarios logró fácilmente parar la rueda. El que sufrió más claramente este cambio fue el empresariado brasileño.
El Departamento de Cuarentena de China estableció en la primera quincena de junio una veda para las importaciones de soja procedentes de unas quince firmas brasileñas.
La medida se fundamentó en el hecho de haber detectado carboxin - que se define como un nocivo químico empleado en las semillas para siembra pero no en las destinadas a consumo - en cargamentos en puertos chinos. Las posibilidades de incremento de las exportaciones estadounidenses de soja, por lo menos hasta septiembre cuando comience la nueva cosecha, resultan muy restringidas.
Mientras tanto deberá recurrir a la oferta sudamericana. En tal caso, la posición argentina desde el punto de vista sanitario, es más favorable.
¿Puede aguantar un tiempo "comiéndose las reservas" hasta que aparezca la gran oferta de EE.UU.? Sí, seguramente, lo podría hacer, pero a costa de entrar en un terreno peligroso. Comprometiendo el futuro abastecimiento del sector industrial.
Ahora, China está frente a un cuadro de baja en los stocks locales. Se estima que los niveles para agosto serán realmente críticos.
La escasa oferta interna en China está comenzando a presionar sobre la industria de aceites que obligará a este país revisar la estrategia de baja de precios.
El tema para China va a ser complicado si la cosecha de EE.UU. no produce los resultados esperados.
En tal caso el tiro le saldría por la culata.
Es probable que China lo esté tomando en cuenta. Y si es así, seguramente comenzará a reveer el plan, flexibilizando las restricciones de ingreso.
De ser así, el precio de la soja debería mantenerse en los actuales niveles o más bien tener alguna leve recuperación.
Claro está que nadie tiene la bola de cristal. Estas son probabilidades.