Crecimiento temprano en trigo en función de la densidad aparente del suelo

Santiago Venanzi, Alejandro Vallati y Hugo Krüger - INTA, EEA Bordenave

Introducción

La compactación del suelo afecta el desarrollo vegetal de diversas formas: por disminución de la biomasa radical (Bowen, 1981), menor longitud y superficie de las hojas, demoras en el momento de su aparición (Cook et al. 1996), y menor número de macollos y espigas por unidad de superficie (Oussible et al. 1993; Schmidt y Belford, 1994).
Densidad aparente (DA) y resistencia a la penetración son determinaciones usuales en estudios de compactación. La resistencia a la penetración es mas sensible en la detección de capas compactadas (Krüger, 1996), aunque la DA resulta mas estable, al ser menos afectada por el contenido de humedad del suelo (Vepraskas, 1988).
El establecimiento de niveles críticos de DA provee una herramienta útil para el monitoreo de la condición estructural del suelo. Esto resulta de especial importancia en aquellos sistemas de producción donde la compactación puede ser un problema latente (ej: Siembra directa en sistemas ganaderos). Según Daddow y Warrington (1983), la DA crítica disminuye al aumentar el contenido de limo + arcilla del suelo. Griffith et al. (1977), determinaron valores críticos de 1,7 Mg m-3 para suelos arenosos, y de 1,4 a 1,5 Mg m-3 para suelos franco-arcillolimosos.
Los objetivos de este trabajo fueron: a) estudiar el efecto de la DA sobre variables que describen el crecimiento temprano de plantas de trigo, y b) establecer valores de DA potencialmente limitantes de ese crecimiento para dos suelos del sudoeste bonaerense.

Materiales y Métodos

A mediados de 2001 se realizó un ensayo bajo invernáculo, con material proveniente de la capa arable de dos suelos: El suelo A (Argiudol Thapto-árgico), fue muestreado en la localidad de Colina (partido de Cnel.Suárez, Bs.As.), y el suelo B (Hapludol típico), en la localidad de Dufaur (partido de Saavedra, Bs.As.). Algunas de sus características se muestran en la Tabla 1.
Se utilizaron macetas de PVC de 10 cm de diámetro y 16 cm de altura. En ellas se compactaron 1200 g de suelo, con una prensa hidráulica, para obtener valores de densidad aparente de: 1,21; 1,30; 1,41; 1,54; 1,61 y 1,69 Mg m-3. En cada maceta se cultivaron dos plantas de trigo pan (Triticum aestivum var. durum cv. PROINTA Colibrí). La humedad del suelo se mantuvo entre el 45 y el 70% de su capacidad de campo estimada, mediante riegos semanales. A partir de los diez días de la emergencia (DDE), se determinó el largo y el ancho de la lámina de las hojas presentes a intervalos aproximados de 10 días. A los 52 y 56 DDE en los suelos A y B respectivamente, se estimó el área foliar en base a la fórmula AF=long.lámina x ancho lámina x 0,835 (Miralles y Slafer, 1990), y se cortaron las plantas a nivel del suelo. En el ápice de las plantas cosechadas se determinó: largo de la espiga, número de espiguillas y altura de la espiga sobre el nivel del suelo. Finalmente, el material se secó en estufa y se determinó el peso de la biomasa aérea. La parte radical se obtuvo por lavado del suelo sobre un tamiz de 1 mm de malla, determinándose el peso de la biomasa radical luego de su secado en estufa.

Tabla 1 – Características del horizonte A de los suelos estudiados

Se utilizó análisis de varianza y de regresión, según un diseño completamente aleatorizado con tres replicaciones, luego de evaluar gráficamente los supuestos de normalidad y homocedasticidad. La comparación de medias se realizó mediante el test de Student-Newman- Keuls (α=0.05 y 0.10).

Resultados y Discusión

Biomasa radical

El incremento de la densidad aparente produjo una disminución de la biomasa radical del trigo en ambos suelos (p=0.0002 y 0.002 respectivamente). La variación de la biomasa radical en función de la densidad aparente fue de carácter lineal (Fig.1).
La relación entre la compactación del suelo y el crecimiento de raíces ha sido descripta en numerosos estudios (Bowen, 1981; Oussible et al.1992). En coincidencia con esta información, la reducción de la biomasa radical se produjo a partir del primer nivel de DA (1.2 Mg m-3).
Para similares niveles de densidad aparente, el suelo A mostró menor biomasa radical que el B.
Esto se justificaría por el diferente contenido de limo + arcilla de los suelos (Daddow y Warrington, 1983; Jones, 1983). El suelo A, con 60% de limo+arcilla, tendría menor DA crítica y, por lo tanto, mayor compactación relativa que el B (48% limo+arcilla) .


Fig.1 – Variación de la biomasa radical de plantas de trigo en función de la densidad aparente a los 52 y 56 días de la emergencia (suelos A y B respectivamente).

Biomasa aérea

Desde etapas tempranas se manifestaron variaciones en el largo y ancho de las láminas de las plántulas de trigo (datos no presentados).
A los 10 DDE en el suelo A, el nivel 1.7 Mg m-3 mostró menor longitud y ancho de la lámina en la segunda hoja que los restantes niveles de DA. En el suelo B estas diferencias se notaron recién a partir de los 35 DDE. Tanto el largo como el ancho de las láminas se vieron afectados por la DA. Las diferencias entre tratamientos se produjeron especialmente en las hojas mas jóvenes, como consecuencia del retraso en su aparición, lo que coincide con estudios previos (Cook et al. 1996).
La Tabla 2 presenta el área foliar y el peso de la biomasa aérea en ambos suelos. El área foliar disminuyó en los niveles 1.6 y 1.7 Mg m-3 del suelo A y, con menor nivel de significancia, en el nivel 1.7 Mg m-3 del suelo B.
El peso de la parte aérea de las plantas de trigo también fue afectado por la DA en el suelo A.
Los niveles entre 1.2 y 1.5 Mg m-3 tuvieron mayor materia seca que 1.7 Mg m-3. En el suelo B no se verificaron efectos significativos.
El principal efecto de la compactación sobre la biomasa aérea se manifestó a través del menor tamaño de las plantas afectadas. Tanto el área foliar como la materia seca de la parte aérea expresaron esta reducción. Sin embargo, a diferencia de la biomasa radical, la reducción no fue lineal sino que se manifestó a partir de los niveles 1.6 y 1.7 Mg m-3 en los suelos A y B respectivamente. Otros estudios (Stirzaker et al. 1996) mostraron un incremento inicial de la biomasa hasta un nivel óptimo, y una posterior disminución cuando se superaron niveles críticos.

Tabla 1 – Area foliar de plántulas de trigo y peso de la biomasa aérea en función de la densidad aparente a los 52 y 56 DDE en los suelos A y B respectivamente

En cada columna letras distintas indican diferencias significativas.
Prob.= Valor de probabilidad del test F ( ANOVA).
SNK= Nivel de significancia α del test de Student-Newman-Keuls.

Determinaciones en el ápice de las plantas de trigo

Los resultados obtenidos del estudio de la espiga terminal, en los ápices de las plantas de trigo, se muestran en la Tabla 3.

Tabla 3 – Largo de la espiga terminal, número de espiguillas por espiga, y distancia de la espiga al suelo en función de la densidad aparente a los 52 y 56 DDE

En cada columna, letras distintas indican diferencias estadísticas.
Prob.= Valor de probabilidad del test F ( ANOVA). SNK= Nivel de significancia α del test de Student Newman-Keuls.
En el suelo A, el largo de las espigas fue mayor en los niveles 1.2 y 1.4 Mg m-3 respecto de 1.6 y 1.7 Mg m 3. El número de espiguillas por espiga fue mayor en todos los niveles entre 1.2 a 1.5 Mg m-3 respecto de 1.7 Mg m-3 . La altura de las espigas respecto del nivel del suelo no resultó afectada por la compactación. En el suelo B no se registraron efectos de los niveles de DA sobre ninguna de las variables medidas.
La reducción en el número de espiguillas como consecuencia de la compactación reviste importancia agronómica, ya que indica un efecto directo sobre uno de los componentes del rendimiento. Si a este efecto se suma una reducción en el número de espigas por unidad de superficie, tal como ha sido observado en otros estudios (Oussible et al. 1993; Schmidt y Belford, 1994), existiría una alta probabilidad de mermas de rendimiento en grano al superar ciertos niveles de DA.

Densidad aparente crítica

El establecimiento de valores de DA crítica depende fundamentalmente de los niveles de reducción del crecimiento vegetal que se tomen como criterio. Daddow y Warrington (1983) consideraron una reducción del crecimiento radical del 80%, al establecer DA críticas para especies forestales. Este límite implica una virtual detención del crecimiento radical difícilmente observada a campo. Bowen (1981) sugiere que se debería prestar mas atención a restricciones parciales del crecimiento de raíces. Un valor de referencia utilizado es el 50% del crecimiento máximo, lo cual parece mas compatible con su utilización en agricultura.
Utilizando los datos de la Fig.1, los valores de DA que produjeron reducciones del 50% de la biomasa radical fueron 1.57 y 1.69 Mg m-3 para los suelos A y B respectivamente. La respuesta de la parte aérea a los niveles de DA resultó difícil de ajustar a un modelo matemático. Sin embargo, se observaron reducciones del área foliar y materia seca a partir de valores de DA de 1.6 y 1.7 Mg m-3 respectivamente. Estas reducciones fueron del 49% del área foliar, y del 55% de la materia seca en el suelo A, y del 19 y 26% respectivamente en el suelo B. Mientras en el suelo A los valores críticos de la parte radical y aérea coinciden, en el suelo B los datos sugieren que la DA crítica estaría en algún nivel por encima de 1.7 Mg m-3 .
Considerando las proporciones de limo + arcilla de ambos suelos, los valores de DA crítica calculados según Daddow y Warrington (1983) serían 1.55 y 1.65 Mg m-3 para A y B respectivamente. El método asume bajos porcentajes de materia orgánica (<3%), lo cual podría justificar las mayores DA críticas obtenidos en esta experiencia, con suelos de 4 y 6% de materia orgánica.

Conclusiones

El incremento de la DA del suelo (a partir niveles de 1.2 Mg m-3), produjo una reducción de tipo lineal en la biomasa radical del trigo.
La compactación del suelo afectó el largo y ancho de las hojas desde etapas tempranas. A los 50 días desde la emergencia, el área foliar y la materia seca de la parte aérea de las plantas se redujeron al aumentar la DA por encima de 1.6 y 1.7 Mg m-3 en los suelos A y B respectivamente. El número de espiguillas en la espiga terminal se redujo en el nivel 1.7 Mg m-3 del suelo A, sin variaciones en el suelo B.
En forma preliminar, el valor crítico de DA que produce una reducción del 50% en la biomasa radical y aérea del trigo a los 50 días de la emergencia, sería de 1.6 Mg m-3 para el suelo A. La información obtenida resulta insuficiente para establecer el valor crítico del suelo B, encontrándose este por encima de 1.7 Mg m-3.

Referencias

Bowen, H. 1981. Alleviating mechanical impedance. In: C.E. Arkin and H.M. Taylor (eds). Modifying the root environment to reduce crop stress. Am.Soc.Agr.Eng. Monogr#.4.
Cook, A.; Marriot, C.; Seel, W. and C. Mullins.1996. Effect of soil mechanical impedance on root and shoot  growth of Lolium
Perenne L., Agrostis capillaris and Trifolium repens L. J. of Exp.Botany. 47:1075-1084.
Daddow, R.L. and G.E. Warrington. 1983.
Growth limiting soil bulk densities as influenced by soil texture. WSDG Report. WSDG-TN 00005.
Griffith, D., Mannering, J y W. Moldenhauer. 1977.
Conservation tillage in the Eastern Corn Belt. J. of Soil and Water Cons. 32:20-28. Jones, C. 1983. Effect of soil texture on critical bulk densities for root growth. Soil Sci.Soc.Am.J. 47:1208-1211.
Krüger, H. 1996. Compactación en Haplustoles del sudoeste bonaerense (Argentina) bajo cuatro sistemas de labranza. Ciencia del Suelo 14:104-106.
Miralles, D. y G. Slafer. 1990. Estimación del área foliar en trigo. Generación y validación de un modelo. Actas II Congreso Nacional de Trigo. I.76:85. AIANBA(Ed). Pergamino.
Oussible, M.; Croockston, R.K. and W.E.Larson. 1992. Subsurface compaction reduces the root and shoot growth and grain yield of wheat.
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Subsurface compaction effects on tillering and nitrogen accumulation in wheat. Agron.J. 85:619-625.
Schmidt, C. and R. Belford. 1994. Increasing the depth of soil disturbance increases yields of direct drilled wheat on the sandplain soils of Western Australia. Austr.J.of Exp. Agric. 34:777- 781.
Stirzaker, R.; Passioura, J. and Y. Wilms. 1996.
Soil structure and plant growth: impact of bulk density and biopores. Plant & Soil.185:151-162.
Vepraskas, M. 1988. A method to estimate the probability that subsoiling will increase crop yields. Soil Sci. Am. J. 52:229-232.