Conforme se fue desarrollando la semana se comenzó a marcar una diferencia entre las masas de aire dominantes en el NEA y la región pampeana. Mientras que el aire frío se mantenía en el sur de la región, la franja central se iba constituyendo en una zona de transición hacia el aire templado dominante en el norte.

Durante las últimas horas se ha observado el progreso del aire templado sobre la región pampeana. Este avance de aire subtropical se aleja de lo esperado para la época, sin embargo no es inusual que a las puertas del invierno se den irrupciones de aire cálido. Durante el sábado se esperan máximas que superan los 20°C, sobre la franja central y trepan hacia registros más altos dentro del aire cálido del norte.

Las precipitaciones durante el trimestre junio-agosto, se recuestan principalmente sobre la franja este de la región pampeana (mitad este de BA, mitad este de SF y ER), perdiendo significancia hacia el oeste haciéndose muy escasas sobre las provincias mediterráneas. Esta lectura estadística permite entender la importancia de las lluvias de otoño sobre las zonas internas del continente. Cuando estas fallan suelen darse complicaciones de humedad sobre el inicio de la campaña fina. Las lluvias del mes de mayo garantizaron las reservas de humedad sobre el núcleo triguero norte, mientras que las prácticamente nulas lluvias sobre el sur han impuesto cierto grado de dificultad para la siembra.

El avance el aire templado y húmedo sobre la región pampeana, genera un contexto favorable para que se den precipitaciones con registros moderados. Recordamos que el último evento húmedo significativo finalizó el 25 de mayo pasado.

El desarrollo de las precipitaciones previstas se sustenta en el avance de un sistema frontal frío que inestabilizará el aire templado y húmedo. Los modelos analizados muestran las principales lluvias recostadas sobre el este, comportándose en este caso como lo indica la climatología. Para ilustrar la posible distribución de las precipitaciones, estamos mostrando las salidas gráficas del modelo ETA. En ellos se observan las zonas de lluvia. Sobre el oeste de Buenos Aires el modelo no extiende el campo de lluvias, sin embargo pensamos que la oferta de agua puede ampliarse hasta esta zona, aunque en milimetrajes menores, que no superan los 10 mm.