La actividad rural de los tiempos que corren se ha vuelto vertiginosa auspiciada por los fuertes cambios en la demanda de materias primas de origen agropecuario. Aún sin haber hecho la catarsis por los magros rendimientos de la soja, los vaivenes del mercado han generado cierta desazón en los productores y esto se traduce en un enfriamiento de la euforia que reinaba hace poco más de un mes. Sin embargo este contexto de mercado no evita que las miradas ya estén puestas en la gruesa del norte, mientras se ultiman los detalles para el inicio de la fina local.

Las distintas regiones productoras de trigo presentan marcadas diferencias en sus condiciones de inicio. El clima exige un permanente monitoreo y este caso no es la excepción. En particular el comportamiento de las lluvias durante los próximos días se vuelve definitorio para el trigo que se hace en el NEA, puesto que en este sector las fechas de siembra ya están exigidas. Durante la campaña anterior en el norte de Santa Fe, Santiago del Estero y Chaco el área sembrada superó las 400 mil hectáreas. La escasez de precipitaciones durante mes de mayo y lo que va de junio sobre esta vasta zona se traduce en flacas condiciones de humedad para la siembra.

En el mapa de clasificación de las reservas de humedad nos permite resumir gráficamente el actual estado de los almacenajes comparados con los normales para la época. En el se destacan núcleos de distinto signo sobre la región pampeana y una situación similar en el norte del país.

Dado que la siembra comienza desde el norte, el margen para la implantación comienza a reducirse hostigado por las deficiencias hídricas. De sostenerse esta situación, es posible que parte del área destinada a trigo se pase a girasol. En el mapa se destaca la extendida zona con almacenajes deficitarios que se apartan marcadamente de lo esperado para la época. Apartamientos de signo contrario se observan hacia el oeste. En el intento de proyectar el patrón de precipitaciones para el resto del mes, debemos mencionar que las perspectivas no son demasiado favorables. El enfriamiento continental esta favoreciendo el tránsito de altas presiones que avanzan desde la Patagonia por el centro del país hacia el NEA. Estos sistemas inhiben la aparición de nubosidad o solo favorecen el desarrollo de nubosidad baja, a la cual no se le asocian precipitaciones significativas. Además este contexto abre paso al avance de las masas de aire frío, similar a lo ocurrido durante el mes de mayo (ver nota: “el frío de mayo”).

Sobre los núcleos trigueros de la región pampeana la situación se presenta más favorable. Los excesos que aún persisten en sectores del sur de Córdoba y el norte de Buenos Aires, garantizan la disponibilidad de humedad y este sector no presentaría problemas para la implantación. Hacia el sur la clasificación muestra una situación similar a la del NEA, sin embargo aquí las deficiencias se concentran en la superficie y el margen de siembra es aún amplio. Por otra parte el apartamiento de la normalidad no supera los 20 mm y el nivel de reservas se encuentra bastante por encima de lo que se daba a esta altura del año pasado. Incluso en los sectores donde los campos han permanecido en reposo luego de la cosecha del trigo, esta situación se presenta mucho más satisfactoria. La actividad reportada desde esta zona del país para el inicio de la campaña, se lleva adelante con cierto nivel de expectativa pero alejada del preocupante panorama al inicio de la campaña pasada. De esta forma se prevé un aumento en el área sembrada respecto del ciclo anterior.