La confirmación de autoridades de Sanidad Vegetal de Santa Fe, sobre la detección de la roya en lotes del INTA de avanzado estado de maduración -pese a que por esta razón los daños tendrían menor incidencia- generó una voz de alerta en el sector.
Esta información genera una fuerte alarma en esa provincia, ya que de las 5 millones de hectáreas dedicadas a la agricultura que tiene la provincia, 3.500.000 ha (70%) están destinadas a la soja, de las que se obtienen 11 Mt (30% producción nacional).
A partir de esto, el diputado nacional por el justicialismo santafesino, Julio Gutiérrez, presentó un proyecto de resolución para que el Congreso de la Nación realice un pedido de informes a la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca sobre los aspectos relacionados con el agente causal de la roya y sobre las medidas y la evolución del Plan Nacional de la Roya de la Soja, creado por resolución el año pasado, porque, según afirma el legislador, “se trata de una enfermedad con un alto potencial destructivo”.
Entre los fundamentos del proyecto el diputado solicita que la SAGPyA comunique el grado de desarrollo del sistema de comunicación y difusión en los productores sobre las características de la plaga, su potencial destructivo y las condiciones ambientales que favorecen su propagación. Asimismo, pide que se expliquen las causas de aparición de nuevos focos detectados, así como también las medidas aplicadas en el control sanitario de frontera en relación con la roya de la soja.
Un punto de vital importancia que propone el legislador santafesino es la de estudiar la posibilidad de realizar una asistencia financiera o en productos fitosanitarios antifúngicos a pequeños productores sojeros en caso de necesario tratamiento.
Por último, pide que la SAGPyA realice una estimación de la incidencia en los niveles de exportación de soja frente a la detección de los actuales y posibles nuevos focos de roya en la Argentina.
Asimismo, Gutiérrez recordó que se produjo un aumento de los precios de granos y productos derivados, particularmente del complejo oleaginoso, lo cual permitió que las cifras de producto bruto sectorial, a precios corrientes, subieran significativamente. Computando sólo la etapa primaria, su participación en el PBI, medido en pesos corrientes, alcanzó el 9,7% en el promedio del 2002-2003, cuando el de 1999-20001 fue del 4,2 por ciento.
Al mismo tiempo aumentó la participación de los productos de origen agropecuario en las exportaciones nacionales, pasando del 49% en el bienio 2000-01 al 54% en el 2003, llegando a exportar productos agroalimentarios por 15.600 millones de dólares que generaron 97.000 nuevos puestos de trabajo. En el caso de la soja, representa el 25% de las venta al exterior.