El presidente Néstor Kirchner parecería haber encontrado la fórmula necesaria
para rearmar su poder y enfrentar los vaivenes que sufrió en los últimos
tiempos: desde la semana última dispuso encabezar una ronda de diálogos con
gobernadores de todos los colores políticos y no descarta la posibilidad de
liderar el Partido Justicialista, que quedó acéfalo.
Al parecer, no se trata de una decisión tomada en la más profunda de sus
convicciones, sino que surge de los reiterados traspiés que el jefe del Estado
viene protagonizando desde el acto en la ESMA, la marcha de Blumberg y su propio
estado de salud. Según confiaron a LA NACION al menos dos fuentes calificadas de
la Casa Rosada, los cortocircuitos que Kirchner mantuvo en los últimos días con
Eduardo Duhalde hicieron recapacitar al Presidente sobre su esquema de poder,
sustentado en la llamada "política transversal".
En este sentido, Kirchner resolvió retomar el diálogo perdido con los
gobernadores para, así, lograr un fuerte apoyo de los jefes provinciales en la
nueva etapa de gestión que contempla dos temas clave: el plan de seguridad
nacional y la nueva ley de coparticipación federal de impuestos.
El jefe del Estado cree que el apoyo único de la opinión pública no resultará
suficiente para sustentar su poder. Sabe que necesita del apoyo de los
gobernadores y del liderazgo del PJ para mantener firmeza en su gestión.
En este sentido, el Presidente se reunió la semana última con el gobernador de
Chubut, Mario Das Neves, y ayer hizo lo propio con el mandatario de Tucumán,
José Alperovich. Fuentes allegadas a los dos jefes provinciales coincidieron en
que Kirchner se mostró "más propenso al diálogo", se comprometió a entablar una
reunión personal cada 30 días con todos los gobernadores y deslizó la
posibilidad de cooptar la presidencia del PJ en lo inmediato.
El gobernador de Tucumán salió sorprendido de la reunión que mantuvo con el
Presidente por una hora en la Casa Rosada. "Creo que hay un nuevo Kirchner", se
le escuchó decir a Alperovich tras el encuentro.
Ante sus allegados, el mandatario tucumano recordó que hace seis meses que había
cortado el diálogo con el Gobierno porque nadie lo atendía, e inmediatamente
destacó la predisposición que vio de parte del jefe del Estado en retomar el
terreno perdido.
Alperovich habló de la crisis energética en su provincia y del plan de seguridad
nacional, al que apoyará. Kirchner lo escuchó y se comprometió a mantener un
diálogo más fluido. También le deslizó que esta decisión está relacionada con el
rearmado de poder que quiere establecer el jefe del Estado con el apoyo de las
provincias.
Similar percepción se llevó Das Neves de su encuentro de la semana última con
Kirchner. El gobernador de Chubut le recordó a Kirchner que el diálogo de la
Nación con las provincias había quedado "abandonado" al jefe de Gabinete,
Alberto Fernández, y al ministro del Interior, Aníbal Fernández. Inmediatamente,
Das Neves reclamó una interlocución más directa del Presidente con los
gobernadores.
Próximos contactos
La ronda de diálogo de Kirchner con los gobernadores seguirá pasado mañana,
cuando se reúna en Mendoza con el mandatario radical Julio Cobos. A su regreso
de los Estados Unidos, el Presidente recibirá en la Casa Rosada a Angel Maza (La
Rioja), Gildo Insfrán (Formosa) y Eduardo Fellner (Jujuy). Estos dos últimos son
incondicionales a Kirchner, como Sergio Acevedo (Santa Cruz) y José Luis Gioja
(San Juan).
En el caso de las denominadas provincias "grandes", Kirchner quiere redefinir su
esquema de poder evaluando cada caso en particular.
En este sentido, un secretario de Estado de la Presidencia dijo ayer que con
Felipe Solá el jefe del Estado "deberá establecer un acuerdo de base con los
intendentes del PJ para plantear así un esquema de poder más firme que el que
hoy tiene". De todas maneras, el Presidente sabe que allí deberá cuidar no herir
susceptibilidades en el PJ bonaerense y evitar nuevos enfrentamientos con
Duhalde.
En tanto, con el santafecino Jorge Obeid, Kirchner cree que se puede retomar el
diálogo y recuperar el terreno perdido como consecuencia de los enfrentamientos
que la Casa Rosada mantuvo con el senador y ex mandatario Carlos Reutemann.
Para el Presidente, el caso del gobernador cordobés José Manuel de la Sota "está
casi perdido", según graficó un funcionario de Balcarce 50. Las diferencias
planteadas entre Kirchner y De la Sota por la coparticipación no hicieron más
que cristalizar una relación resquebrajada. Ayer, el jefe de Gabinete le
advirtió que "sus proyectos políticos no deben perturbar los proyectos de país".
Por Martín Dinatale
De la Redacción de LA NACION