El complejo agroindustrial apunta sus barcos al mundo. Este sector ha demostrado que es uno de los motores más importantes de la economía argentina, con un aumento de las exportaciones proyectadas para 2004 de alrededor de 1000 millones de dólares e inversiones privadas estimadas en los US$ 740 millones. Esta gran expansión se sustenta en la devaluación del peso, en el contexto internacional de altos precios de las commodities, el crecimiento de la demanda china y europea y la productividad del campo, en especial, del complejo sojero. El desafío es ahora cumplir en tiempo y forma con esa demanda de agroalimentos, como se debatió esta semana en el seminario de perspectivas agroindustriales, organizado por la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos (Sagpya). "El potencial del agro continuará garantizando un nivel elevado de producción y participación en el PBI y en la balanza comercial del país", dijo el representante del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) en el país, Benedito Rosa Do Espirito Santo. Un capítulo aparte mostraron las economías regionales, que tras la pérdida de competitividad en sus mercados hoy intentan recuperar su protagonismo.
La agroindustria saca el freno de mano
Los altos precios internacionales de los granos y la expansión del comercio mundial, sumados a la productividad del agro, explican el crecimiento de las ventas externas, lideradas por el complejo oleaginoso
El alto nivel de los precios agrícolas y las proyecciones de
expansión del comercio internacional, sumados al más que aceptable volumen de
producción de granos en la Argentina, explican con creces la estimación oficial
de aumento de 1000 millones de dólares en exportaciones agroindustriales, en
2004, y el anuncio de inversiones por 740 millones de dólares.
La agroindustria oleaginosa, uno de los sectores más dinámicos de la economía,
parecería haber sacado el freno de mano con el que manejo los últimos años de la
década del noventa y principios de este siglo frente al alto nivel de
incertidumbre. Aunque 2003 es considerado un año récord respecto del
comportamiento de las exportaciones agroindustriales, por un valor de 15.600
millones de dólares, un incremento del 23,7 por ciento en comparación con el año
anterior, el secretario de Agricultura, Miguel Campos dijo, durante el seminario
"Outlook 2004" realizado el martes y el miércoles pasado por el organismo, que
este año se alcanzaría la cifra de 16.400 millones de dólares.
Consultado por estas perspectivas, el titular de la Camara de la Industria
Aceiterade la República Argentina (Ciara), Raúl Padilla, consideró que
"básicamente responden a un incremento de los precios y a una demanda sostenida
del exterior".
También señaló que el "mejor nivel de actividad en los países compradores genera
una mayor demanda" y que, en este contexto, China es algo así como la niña
bonita de las exportaciones de granos. No obstante, los productos elaborados
como harinas y aceites tienen como principales destinos la Unión Europea (UE) y
la India.
"Hay planes de inversión anunciados de una magnitud importante especialmente en
mayor capacidad de molienda y terminales portuarias que podrían estar operativas
en los próximos tres años: estamos pensando en la Argentina de los 100 millones
de toneladas de granos", consideró Padilla.
El subsecretario de Política Agropecuaria y Alimentos, Claudio Sabsay, explicó,
a su vez, que las condiciones de oferta y demanda mundial de los aceites
vegetales presentan como principales rasgos el consumo sostenido, el nuevo
crecimiento del comercio y la caída de existencias. Esto, según Sabsay,
configura una situación de mercado "muy favorable para los precios tanto de los
productos grasos como de las oleaginosas de alto contenido graso", dijo. Una de
las incógnitas es hasta cuándo China mantendrá los actuales niveles de compra.
Al parecer, no es algo que debería preocupar a los empresarios porque, según el
representante en la Argentina del Instituto Interamericano de Cooperación para
la Agricultura (IICA), Benedito Rosa Do Espirito Santo, "China, que creció
aceleradamente en los últimos años, continuará con esa dinámica; la soja que
aportó al complejo oleaginoso local alrededor del 90 por ciento de las
exportaciones es una proteína que todavía no tiene substituto", y vaticinó que
el gigante oriental seguiría con su nivel de importaciones -o mayor- por los
próximos 15 años. En este sentido, el titular de Ciara señaló que "de acuerdo
con las proyecciones de crecimiento de China, ese país continuará comprando el
volumen actual o aún más", dijo.
A su vez, Sabsay explicó que ese país de Oriente se ha convertido en el
principal mercado de exportación del sector agroalimentario, con una
participación del 11 por ciento. "Y esperamos que esta proyección siga en
aumento", añadió.
La mayoría de las inversiones previstas en el complejo agroindustrial mantiene
la estructura actual de exportación de commodities. Es decir que no hay en el
horizonte cercano un cambio en el destino de la producción argentina; no hay,
por ahora, eso de pasar de ser el "granero a la góndola del mundo". Pero la
mayor actividad, según Campos, repercutió en la creación de 97.000 nuevos
puestos de trabajo en el interior del país que "depende fuertemente de las
actividades agroalimentarias", dijo. La población rural representa unos cuatro
millones de personas.
Por Franco Varise
De la Redacción de LA NACION
Panorama
Mercados: la Unión Europea es el principal socio comercial, con el 31 por ciento
de las exportaciones argentinas; la siguen el sudeste asiático, con el 24 por
ciento, y el Mercosur, con el 12 por ciento. En el nivel país, China es el mayor
comprador, con un 14 por ciento.
Mayor capacidad: las inversiones en el complejo oleaginoso estarían operativas a
partir del año próximo y podrían generar un incremento del orden del 30% en la
capacidad de molienda argentina.
Regional: el secretario de Agricultura, Miguel Campos, anunció que el año
próximo se avanzará en la creación de un mercado regional de fijación del precio
de la soja.
Valor agregado: según datos oficiales, el 18 por ciento del valor agregado en la
economía nacional es generado dentro del sector agroalimentario.
Perspectivas para el maíz y el trigo
El representante en la Argentina del Instituto Interamericano de Cooperación
para la Agricultura (IICA), Benedito Rosa Do Espirito Santo, vaticinó la
recuperación de la producción de granos en el nivel mundial.
"En el ciclo 2004/05 se produciría un incremento significativo en la oferta
internacional de los principales granos cultivados por la Argentina. En el caso
del trigo, las primeras evaluaciones prevén una recuperación importante en la
producción mundial, luego de la profunda caída de los últimos ciclos", señaló.
Sin embargo, según aportados por Rosa Do Espirito Santo, el Departamento de
Agricultura de los Estados Unidos estima que wárea por sembrar con trigo en esta
campaña caería un 3,6% con respecto del ciclo actual.
"En relación con el maíz, también se espera una recuperación de la producción,
aunque menor a la que resultaría necesaria para recomponer una situación de
escasez histórica y un consumo que se está acelerando en forma notable", señaló
el representante del IICA.
Agregó, además, que las condiciones climáticas siempre pueden modificar las
expectativas de comportamiento del mercado, aunque con relativo grado de
confiabilidad puede afirmarse que la campaña 2004/05 no presentará cambios
sustanciales en la tendencia observada en los últimos años en la producción y
exportación de los principales productos.
De modo que, según Rosa Do Espirito Santo, el potencial productivo del sector
agroalimentario argentino, "a pesar de algunas dificultades con el sistema de
financiación y el reciente aumento de costos de la tierra y de insumos",
continuará garantizando un nivel elevado de participación en el PBI.
Intentan abrir más mercados para incrementar las ventas
Aunque el escenario multilateral y regional está trabado, hay posibilidades de incrementar las exportaciones de alimentos por el avance de los acuerdos bilaterales
Las cifras de exportación del sector agroalimentario argentino
impresionan. ¿Pero qué ocurriría si el comercio internacional del sector
estuviera libre de barreras? Seguramente, palabras como boom o récord serían
insuficientes.
Pero para que eso suceda parece faltar mucho tiempo. Es que el escenario de las
negociaciones comerciales internacionales se vuelve cada vez más complejo a
medida que se amplían los temas en discusión y los países que participan.
Según la perspectiva que presentó el director de Mercados Agroalimentarios de la
Secretaría de Agricultura, Gustavo Idígoras, durante el "Outlook 2004", en los
próximos dos años se definirán las reglas que regirán el comercio "y la
Argentina debería estar presente para escribirlas", opinó.
Lo paradójico es que, según datos de la Organización Mundial del Comercio (OMC)
citados por el funcionario, es que hay 300 acuerdos firmados para abrir el
comercio y hay otros 700 en discusión en todo el mundo. El número permitiría
pensar que la voluntad por derribar las barreras al intercambio es
inquebrantable. Sin embargo, la realidad es otra. Las discusiones
multilaterales, que se celebran en el marco de la OMC están absolutamente
estancadas. Los países y bloques más desarrollados (Estados Unidos, la Unión
Europea y Japón) no quieren otorgar concesiones en la agricultura y las naciones
que participan del Grupo de los 20 (Brasil, la Argentina, China e India, entre
otros) se niegan a avanzar en otros rubros si no hay acuerdo en el agro.
Esta demora condiciona el avance de los acuerdos regionales con el Area de Libre
Comercio de las Américas (ALCA) y con el Mercosur y la Unión Europea porque
nadie quiere pagar en un mostrador lo que tendrá que hacerlo en otro.
En el primer caso, la negociación está trabada porque Estados Unidos, con el
apoyo de sus aliados en el hemisferio, se niega a eliminar los subsidios a las
exportaciones agropecuarias. Idígoras recordó que alcanzan unos 6000 millones de
dólares anuales y que comprenden créditos a la exportación por debajo de la tasa
de interés internacional. La mayoría, un 80 por ciento, se destina al
continente, en particular para subvencionar las ventas de los EE.UU. a México.
Ante ese condicionamiento, el Mercosur se niega a otorgar concesiones en el
ámbito de las compras gubernamentales (considerar como nacional a una empresa
del continente para las licitaciones del Estado).
Con la UE, habrá un intercambio de ofertas para establecer los productos que
tendrán reducciones arancelarias y los plazos en que se cumplirán. El sector
ganadero tiene expectativas de que la UE amplíe la cuota de para el ingreso de
carnes para la Argentina con arancel cero hasta 100.000 toneladas, lo que
implicaría un significativo aumento respecto de las 28.000 toneladas que hoy
componen la denominada cuota Hilton. Sin embargo, Idígoras recomendó tomar con
cautela las ofertas comunitaria dado que suelen presentar las cifras globales
del comercio y no las reducciones efectivas. El funcionario adelantó que el
Mercosur no hará concesiones en materia de indicaciones geográficas para los
alimentos, tal como reclama la UE.
De a uno
Pero si el marco multilateral y regional está frenado. Las negociaciones
bilaterales parecen presentar mejores perspectivas.
China, por ejemplo, que se ha convertido en la principal nación de destino para
los alimentos argentinos, no será sinónimo de soja. "Existen fuertes
posibilidades de aumentar el comercio en otros productos, al levantarse las
barreras sanitarias para la carne bovina, peras, manzanas y cítricos", según un
informe de la Secretaría de Agricultura.
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El año pasado hubo una misión encabezada por el canciller Rafael Bielsa y de la
que participó el secretario de Agricultura, Miguel Campos. Y se espera que el
presidente Néstor Kirchner visite la nación asiática en julio próximo. De allí
pueden surgir resultados en los convenios sanitarios.
Los otros objetivos para incrementar las exportaciones son los siguientes: con
Rusia, carne bovina; con Japón y Corea del Sur, carne bovina fresca y frutas;
con Taiwan, carne bovina y carne aviar, con Arabia Saudita, carne bovina y carne
aviar; con los países del Nafta, carne bovina y carne aviar y con la UE, carne
bovina, cítricos y cereales.
También existen perspectivas favorables de incrementar las ventas externas hacia
los países de Europa del Este que se van a incorporar a la UE. En especial, para
los cereales, carnes y pescado.
Aunque el panorama parecen ser positivo hay algunos riesgos que pueden frenar
las exportaciones de agroalimentos. Las recientes normas de etiquetado para los
productos que contengan transgénicos que dictaron la Unión Europea y Brasil
pueden complicar el comercio. En el primer caso, según definió Alejandra Sarquis,
especialista de la Secretaría de Agricultura, las reglamentaciones no se tomaron
sobre bases científicas sino sobre la desconfianza de los consumidores hacia los
reguladores tras la difusión de los casos del "mal de la vaca loca" y de las
dioxinas.
En el caso de Brasil se explica por la política errática que adoptó en materia
de biotecnología agrícola.
Por Cristian Mira
De la Redacción de LA NACION