WASHINGTON.- En momentos en que crece el debate sobre la necesidad de
destinar más fondos al pago de la deuda o al combate de la pobreza, el Banco
Mundial (BM) dijo ayer que la Argentina ya tiene un gasto social elevado, pero
el problema es que "el dinero no llega a los pobres".
En los últimos días, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el BM insistieron
en que la Argentina deberá aumentar el porcentaje del superávit fiscal primario
para destinar más fondos al pago de la deuda.
El Gobierno respondió que ello va en detrimento del gasto social.
En una conferencia de prensa, el economista jefe del Banco Mundial, François
Bourgignon, dijo que frente a la crisis en la Argentina se puso énfasis en la
necesidad de aumentar las redes de protección social. Pero indicó que, dada la
importancia de la crisis, "esto no fue suficiente".
En Buenos Aires, Luciana Díaz Frers, economista del Centro de Implementación de
Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec), suscribió los
dichos del BM y dijo que en los últimos años hubo una fuerte subejecución del
gasto.
"En un estudio que hicimos en 2002 se comprobó que existía una importante
subejecución del gasto social, es decir, que no se usó todo el dinero previsto.
Las razones pueden ser muchas, algunas válidas (como que se calculó comprar, por
ejemplo, vacunas a un tipo de cambio que después bajó considerablemente) y
otras, como administrativas, que no se justifican", dijo a LA NACION.
Otro dato no menor que surgió del estudio es que el gasto social focalizado (el
que se destina a los sectores pobres) se aplica de manera arbitraria. "En ese
trabajo surgió que el gasto focalizado llegaba a las provincias que menos lo
necesitan. Las que tenían mayores tasas de indigencia o de pobreza recibían
menos dinero per cápita pobre que los que tenían menores tasas", afirmó. Si bien
el estudio de 2003 no pudo terminarse por falta de información oficial, la
economista sostuvo que "en algo se mejoraba la distribución".
Los números oficiales
Los números oficiales muestran que el gasto destinado a servicios sociales en
2002 fue de $ 28.153 millones, subió en 2003 a $ 36.098 millones y ahora, en el
presupuesto para este año, se prevén 40.392 millones de pesos.
De todos modos hay algo que tener en cuenta: el gasto en servicios sociales
incluye la seguridad social (jubilaciones, asignaciones familiares y seguro de
desempleo) y ese rubro, por ejemplo para este año, se lleva 24.738 millones de
los 40.392 millones previstos.
Respecto de la inequidad con que se distribuyen los recursos, se pueden destacar
ejemplos con provincias que tienen realidades similares. Existe una muy leve
relación entre el porcentaje de población con necesidades básicas insatisfechas
(NBI) y el total del gasto social (sin contar el gasto de seguridad social). Por
ejemplo, datos del Cippec de fines del año pasado muestran que Formosa recibe $
669 por habitante y posee el 33,6% de su población con NBI mientras que Santiago
del Estero recibe $ 441 per cápita y posee el 31,3% de su población en igual
situación. Santa Cruz, en cambio, recibe $ 587 per cápita y posee tan sólo el
10,4% de su población con necesidades básicas insatisfechas.
"Si podemos estar seguros de que el problema de la pobreza está
satisfactoriamente encarado en la Argentina, las negociaciones en los círculos
internacionales serán mucho más fáciles", dijo Bourgignon en Washington en
relación con el debate que se está dando en la Argentina sobre destinar más
fondos del ahorro nacional al pago de la deuda o utilizarlo para la atención de
las necesidades sociales de los argentinos. Martin Ravallion, director del BM
para la Investigación de la Pobreza, destacó que la Argentina "tiene mucho gasto
social. Pero tiene un alto gasto social que no llega a la gente pobre", una
forma directa de decir que se gasta mal.
En ese sentido, el especialista del organismo multilateral destacó que hay un
gran potencial en la Argentina para reformar el gasto social "que podría hacerlo
más efectivo, con el programa fiscal existente, para llegar a la gente pobre".
Por su parte, Bourgignon explicó que en la crisis de los últimos años el banco
puso énfasis en asegurar la red social para que la situación de la pobreza no
fuera peor. El BM aprobó la semana pasada asistencia financiera por 2000
millones de dólares para apoyar programas sociales y de infraestructura, que se
desembolsarán hasta diciembre de 2005. LA NACION intentó consultar a la ministra
de Desarrollo Social, Alicia Kirchner, pero no respondió a las llamadas.
Por Jorge Rosales
Corresponsal en Estados Unidos