Como un ejército de caballería, las cosechadoras caminan con celeridad a través de los surcos. Y como palos de amasar, sólo dejan en el suelo marlos esparcidos.

La cosecha de maíz avanza ayudada por un tiempo seco. Y en la medida de que lo hace buena parte de los puertos del Paraná mantienen grandes cantidades de camiones en sus playas. Así los nuevos negocios se acuerdan sin fecha de descarga.

Los precios disponibles oscilan entre $ 230 y $ 250 dependiendo del momento de entrega de la mercadería.

Los precios para descarga, a partir de abril, continúan ofreciéndose en dólares. El valor ronda u$s 84 para la exportación en San Martín. Este precio mostró una baja de casi u$s 3 por la generalización de la cosecha para esa fecha.

Pero cuidado que esta baja no parece marcar una tendencia, sino que más bien muestra, simplemente, el hecho de estar en medio de la cosecha. Por otra lado, algo mejor de lo esperada.

Ya se lleva recolectada aproximadamente el 40% de la superficie sembrada. Muchos productores están privilegiando la recolección de la oleaginosa en detrimento del cereal.

A medida que se cosecha se observa una mejora en los rindes; sin embargo se encuentran lejos del nivel de la cosecha pasada cuando el promedio nacional llegó a los 65 qq/ha.

El incremento en los rindes se sustenta en que el avance de la recolección, que promedia el 50 % en el centro sur de Santa Fe, este de Córdoba y en el norte de Buenos Aires, donde los rindes están cercanos a los 80 qq/ha.

Estimamos un volumen de cosecha final de aproximadamente 12,5 millones de toneladas, volumen muy inferior a la campaña previa donde se habrían levantado unas 15,5 millones de toneladas.

Con una producción de 12,5 millones de toneladas, las exportaciones potenciales se estiman en 7,5 millones.

EE.UU.: el maíz tras la senda de la soja

Los precios del maíz en Chicago caminan en sintonía con los de la soja, con la finalidad de persuadir a los productores de EE.UU. de sembrar más superficie.

Es que se proyecta una gran demanda para el ciclo 2004/05. Y ello es un gran estímulo. A mediados de abril, los productores comenzarán a sembrar el maíz, seguido muy de cerca por la siembra de soja.

Según las noticias recibidas de China, éste se apresta a realizar grandes importaciones de maíz. De esta forma, aumentan las posibilidades de que el país asiático realice compras del cereal en Sudamérica, y en consecuencia, Argentina quede beneficiada.

El efecto cascada que podría darse a consecuencia de la suba de los precios de la soja, más la fuerte demanda de exportación y el hecho que el maíz necesite subir para desalentar a los productores de cambiar a soja, al momento de sembrar, son factores a combinarse que mantendrían los precios en alza.

Tenemos por delante un panorama de subas, si no sucede nada raro o imprevisible. Al menos en el corto plazo.